10 de octubre de 2018 - 00:00

Incertidumbre por la renuncia de una espada “trumpista”

Nikki Haley era embajadora del país en la ONU y una de las mujeres de mayor peso en el gabinete presidencial.

La renuncia de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, sorprendió y sembró de incertidumbre al gobierno de Donald Trump.

La imprevista salida de una de las espadas "trumpistas" descolocó a Washington y desató decenas de rumores sobre su futuro político. Haley era una de las mujeres de mayor peso en el gabinete presidencial y una de las pocas figuras republicanas moderadas que quedan en la Casa Blanca.

 

De 46 años, hija de inmigrantes indios, Haley fue la primera mujer gobernadora de Carolina del Sur, cargo que ocupó durante seis años, y representa una renovación del conservadurismo sureño.

Contaba con los índices de popularidad más altos entre los miembros del Gobierno con categoría de ministros, y era de las pocas que despertaba simpatías también entre ciertos demócratas. Desde hace tiempo, Haley es considerada como potencial candidata a la presidencia en 2020

A menos de un mes de las elecciones legislativas (el 6 de noviembre), la vigésima renuncia al gobierno de Trump en apenas dos años añade un factor de incertidumbre a la errática política internacional de Washington.

 
TAL VEZ TAMBIÉN TE INTERESE
Bolsonaro sacó 17 puntos de ventaja, pero habrá balotaje con Haddad en Brasil
 

Con Haley se va un pilar al que acudía el mundo para interpretar las a menudo inconsistentes posturas del presidente. Su salida, a falta de que se despejen las incógnitas que la rodean, reafirma al sector duro representado por el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. 

"Juntos hemos hecho un trabajo fantástico", dijo ayer el presidente, sentado junto a Haley en el Despacho Oval.

TAL VEZ TAMBIÉN TE INTERESE
El candidato de Trump integrará la Corte Suprema
 

Trump aseguró que Haley le había informado de su intención de "tomarse un poco de tiempo libre" hace seis meses.

Duros

La llegada de Bolton y el actual secretario de Estado, Mike Pompeo, el pasado abril, en sustitución de los más moderados H. R. McMaster y Rex Tillerson, supuso una apuesta por la línea dura más acorde con los instintos del presidente: aislacionista, contra las instituciones multilaterales y de mano dura con Irán.

LAS MAS LEIDAS