Irán y las grandes potencias concluyeron ayer un acuerdo que prácticamente imposibilita a Teherán la construcción de una bomba atómica durante varios años, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que ahogaban su economía.
Irán y las grandes potencias concluyeron ayer un acuerdo que prácticamente imposibilita a Teherán la construcción de una bomba atómica durante varios años, a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que ahogaban su economía.
El presidente estadounidense Barack Obama dijo que el acuerdo “convierte al mundo en un lugar más seguro”.
Londres, Teherán y Bruselas también celebraron un acuerdo “histórico”, mientras que Moscú aseguró que el mundo había lanzado “un gran suspiro de alivio”.
París espera que con este compromiso, “ciertas crisis en las que Irán está implicado directa o indirectamente puedan resolverse más fácilmente”.
Por el contrario, Israel denunció de inmediato un “error histórico” que permitirá a Irán financiar “su máquina de terror”.
Es la primera vez que un acuerdo a tan alto nivel se produce entre la República Islámica y Estados Unidos desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 1980.
Este desenlace supone un gran éxito para el presidente moderado iraní Hasan Rohani, quien celebró que Dios hiciera “realidad las plegarias” de sus ciudadanos, y también para Barack Obama.
“Un avance histórico”, estimó por su parte el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en un comunicado. “Este acuerdo constituye un avance histórico que, una vez implementado en su totalidad, reforzará la seguridad internacional”, dijo. Inclusive Emiratos Árabes Unidos -EUA, un país sunita- consideró que este acuerdo puede constituir una “ocasión para abrir una nueva página en las relaciones entre los países de la región del Golfo Pérsico”.
En cambio, Israel denunció inmediatamente un “error histórico”, que permitirá a Irán financiar su “máquina de terror”. “Israel no está vinculado a este acuerdo con Irán; sabremos defendernos”, amenazó el primer ministro Benjamin Netanyahu.
El acuerdo fue alcanzado tras una maratón de negociaciones iniciada en setiembre de 2013 y cuya última ronda se extendió los 18 últimos días. Las discusiones entre Irán y el grupo 5+1 (los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania) fueron prolongadas en varias ocasiones por las divergencias solventadas a último momento.
El pacto final da contenido real a los grandes principios acordados en Lausana en abril: Teherán se compromete a reducir su capacidad nuclear (disminuirá dos tercios las centrifugadoras de uranio en 10 años, sus reservas de uranio enriquecido) durante varios años y a permitir que los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica realicen inspecciones en profundidad de sus instalaciones.
El objetivo es hacer casi imposible que Irán pueda fabricar la bomba atómica, permitiendo al mismo tiempo a Teherán, que niega haberlo intentado en ningún momento, su derecho a desarrollar una industria nuclear civil.
El texto, que autoriza a la República Islámica a continuar con su programa nuclear civil, permitirá normalizar las relaciones de Irán con el mundo.
Una vez que las instalaciones iraníes sean reducidas según los términos del acuerdo, hará falta un año para que Teherán vuelva a tener capacidad para fabricar la bomba atómica, frente a los tres meses actuales, explicó el secretario de Estado norteamericano John Kerry.
"Estamos felices; quizás mejore la economía"
La población iraní se lanzó ayer después del atardecer a las calles de Teherán para celebrar el acuerdo nuclear concluido algunas horas antes en Viena entre su país y las grandes potencias. Poco después de romper el ayuno sagrado del Ramadán, centenares de personas comenzaron a acudir hacia la avenida principal de Teherán, Valiye Asr, haciendo sonar las bocinas de sus vehículos.
“Mire las calles esta noche, estamos felices” lanza, radiante, una mujer de 42 años que se identificó como Giti, que vivió en Canadá y Estados Unidos, y soñaba con volver al país antes del acuerdo.
“Quizás la situación económica va a cambiar, especialmente para los jóvenes”, espera, añadiendo: “pensaba irme, pero ahora me voy a quedar para ver qué pasa”.
Irán y las grandes potencias lograron concluir ayer un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, un asunto que envenenaba las relaciones internacionales desde hacía doce años.
Este acuerdo hace casi imposible el desarrollo de una bomba atómica por parte de Teherán durante varios años, a cambio de un levantamiento progresivo y reversible a partir del primer semestre de 2016 de las sanciones internacionales que asfixian a la economía iraní.