14 de enero de 2016 - 00:00

Helicóptero caído en Potrerillos: un mes después, ya no buscan los dos cuerpos

Los buzos especializados se fueron después de que rescataron la nave hundida en el lago Potrerillos. El acceso al dique ya fue abierto, aunque no se encontró a las víctimas.

El 12 de diciembre, la tranquilidad de los asiduos visitantes de Potrerillos se vio turbada por la caída de un helicóptero que originó intensas búsquedas y el cierre parcial del ingreso al dique. Un mes después, el cierre se levantó pero la historia aún no tiene fin.

Gran parte de la cabina y la parte inferior del helicóptero (incluyendo el motor y el habitáculo completo en que viajaban las dos víctimas) fueron hallados días después, pero los cadáveres no. La hipótesis de que los fallecidos estaban dentro de la nave con los cinturones puestos aparece como inexacta, ya que recuperada la nave no se los encontró.

“La búsqueda terminó el día posterior a que sacaran los restos de las cabinas de las naves”, confirmaron fuentes de la Dirección General de Policías. De todas formas, aclararon que Bomberos hace un rastrillaje diario a la espera de que aparezca algún elemento más.

Para facilitar la búsqueda (a 70 metros de profundidad) se había cerrado el ingreso pero como “lo más importante de la nave ya se encontró” ahora el dique se encuentra abierto. Asimismo, como principal hipótesis de la caída siguen manejando que un cambio de viento hizo que el helicóptero Bell 206 tocara el agua y cayera.

Tanto la búsqueda intensiva como el daño ambiental ocasionado han generado múltiples costos y es por ello que la Provincia está revisando los números para demandar a la productora televisiva que había contratado el helicóptero. Desde la Secretaría de Ambiente confirmaron que actúan junto a Seguridad para evaluar los costos.

“Se está trabajando en conjunto para hacer una evaluación de la cantidad de daños y después poder armar, en base a este análisis, un presupuesto de todo lo que ha llevado el operativo”, confiaron. Una parte del análisis tiene que ver con el costo que generó la búsqueda y otra (dentro del lago) con los daños ambientales.

Desde Ambiente no quisieron estimar ninguna cifra, aunque suponen que para principios de febrero tendrán datos concretos.

Una crónica inconclusa

Todo comenzó el 11 de diciembre con una llamada a la Secretaría de Ambiente pidiendo autorización para sobrevolar el lago Potrerillos. La misma no fue otorgada pero sorpresivamente el 12 allí estaba el helicóptero Bell 206 con las siglas LVFO-206, de color celeste y blanco, de origen canadiense y en muy buen estado.

Volaban, alrededor de las 8.10 y a unos mil metros del paredón del dique, el piloto Carlos Zarlenga y el camarógrafo Luis Barrera trabajando para la señal estadounidense MTV. Según se supone, un cambio de viento hizo precipitar la nave terminando con la vida de los pasajeros y hundiendo el vehículo en el fondo del lago.

Al día siguiente llegó un equipo de Buenos Aires con cámaras especializadas y luego personal de la Marina, ambos con herramientas técnicas para la ocasión. De todas formas algunos buzos consultados cuestionaron el equipamiento y el modo con que se hizo el rastrillaje. Por otro lado, desde el gobierno se empezó estudiar la posibilidad de demandar a la empresa por volar sin autorización y por los costos generados.

Tras encontrar gran parte de la nave el domingo 20 de diciembre, la mayoría de los especialistas retornó a sus hogares y con las Fiestas dieron por terminada la búsqueda intensiva. Después habilitaron el ingreso al lago, salvo partes específicas donde hasta hoy se analiza el daño ambiental.

En cuanto se tengan los datos concretos se iniciarán las acciones legales -anticiparon desde el Gobierno-, mientras, bomberos permanecen alertas por si aparecen los cuerpos. Lo que sea que ocurra primero sumará a esta crónica un capítulo más.

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