31 de julio de 2013 - 22:49

Hallan rieles con que ataban cuerpos para tirarlos al mar

Tras la confesión de un militar, encontraron en Caldera trozos de metal con que lastraban los cadáveres de opositores arrojados desde aviones.

Varios rieles usados para lanzar cadáveres de prisioneros políticos al mar y hacerlos desaparecer durante la dictadura de Augusto Pinochet fueron encontrados en las costas cercanas al puerto de Caldera, a unos 870 km al norte de Santiago.

Los pedazos de metal fueron subidos hace unos días a la superficie, desde el fondo marino, y su hallazgo fue posible gracias a que un militar que participó en esas acciones confesó antes de morir.

Hasta ahora, la identidad del militar se mantiene en reserva y los rieles, "menos de cinco", según las fuentes, se encuentran en el Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones, en Santiago, donde serán analizados para determinar si mantienen adheridos algunos elementos o registran rastros de ADN.

El trámite se cumplió en el marco del juicio por los episodios de la llamada Caravana de la Muerte, referido a una comitiva militar que a fines de 1973 recorrió Chile y dejó a su paso cerca de un centenar de presos políticos ejecutados en diversas ciudades.

Hasta ahora, el hallazgo se mantiene bajo secreto, lo que ha disgustado a organismos y abogados de derechos humanos, que lo consideran importante por cumplirse 40 años desde el golpe de Pinochet.

Investigadores recordaron dos episodios ocurridos a fines de 1973 que podrían tener vinculación con el hallazgo.

El primero se refiere a 26 cadáveres desenterrados en 1976 en el desierto de Atacama, correspondientes a prisioneros asesinados en octubre de 1973 durante la llamada Caravana de la Muerte, en la ciudad de Calama. Esos cadáveres fueron arrojados al mar desde un avión de la Fuerza Aérea, según admitió judicialmente el mecánico de esa institución Sergio López Maldonado. Pero López no dijo en qué parte de la costa del norte fueron tirados los cadáveres.

El segundo episodio se relaciona con tres ejecuciones extrajudiciales ocurridas en octubre de 1973 en la ciudad de Copiapó, a 75 km al sureste de Caldera, también a manos de la Caravana de la Muerte.

Las víctimas fueron el gerente general de la Compañía de Cobre Salvador, Ricardo García Posadas, y los dirigentes sindicales de esa empresa Maguindo Castillo Andrade y Benito Tapia Tapia, cuyos cuerpos fueron sepultados en el cementerio de Copiapó, pero rápidamente desaparecieron del lugar.

El de Caldera es el segundo hallazgo de rieles usados para lanzar cuerpos de prisioneros al mar desde 1973. El primero ocurrió en setiembre de 2004 frente a Quintero, a 44 km al norte de Valparaíso.

Según declaraciones judiciales de suboficiales y mecánicos del Comando de Aviación del Ejército, entre octubre de 1973 y agosto de 1977, al menos 500 cuerpos fueron arrojados al mar desde helicópteros.

Varios declarantes coinciden en que al menos hubo 40 vuelos, con entre 8 y 15 cuerpos transportados en cada uno. Los cadáveres eran puestos en bolsas, cosidos con alambre y después a cada uno le amarraban un trozo de riel.

Hasta ahora, el único cuerpo que emergió desde el fondo del océano fue el de la profesora comunista Marta Ugarte, en una playa de Coquimbo, el 12 de setiembre de 1976.

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