Un centenar de agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal tomó la sede de esa fuerza ayer en Tegucigalpa en protesta por su suspensión y reclamó a gritos la presencia del director general de la policía, Juan Carlos Bonilla.
Un centenar de agentes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal tomó la sede de esa fuerza ayer en Tegucigalpa en protesta por su suspensión y reclamó a gritos la presencia del director general de la policía, Juan Carlos Bonilla.
Las actividades de la policía de investigación están suspendidas, nadie realiza levantamientos de cadáveres y los ciudadanos que registraban sus armas tuvieron que abandonar el edificio.