8 de enero de 2014 - 00:11

Un golpe real

Rubia y sonriente, la infanta Cristina, hija menor del rey Juan Carlos I, se encuentra en primera línea de la tormenta judicial que hunde la popularidad de la familia real española e inflige un golpe brutal a su imagen de princesa moderna.

Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, de 48 años, fue imputada por presuntos delitos fiscales y de blanqueo.

El motivo de este nuevo golpe, el más duro para una familia real en fuerte pérdida de popularidad, es su supuesta vinculación con los negocios de su esposo, Iñaki Urdangarín, sospechoso de malversación de fondos públicos mediante el Instituto Nóos, una sociedad sin ánimo de lucro.

Cristina, que fue vocal en la junta directiva de Nóos, ya había sido imputada por primera vez por el juez Castro en abril, entonces por presunto tráfico de influencias, aunque la decisión fue anulada por un recurso de la fiscalía.

Esta nueva imputación no implica que la infanta sea necesariamente juzgada, pero su imagen de desenfado y afabilidad, muy dañada desde la implicación de su esposo en 2011, se verá aún más resentida.

Conocida como la hija rebelde de la familia pero también por sus actividades sociales, Cristina trabaja desde 1993 para la Fundación La Caixa, que en 2013 la envió a Ginebra para coordinar sus programas con agencias internacionales.

El caso Nóos ha asestado un grave golpe a la popularidad de la monarquía, así como a la de la princesa, diplomada en Ciencias Políticas en 1989 por la Universidad Complutense de Madrid, antes de proseguir sus estudios en Nueva York.

Por su parte, también rompió la imagen de esposo modélico que desde su suntuosa boda el 4 de octubre de 1997 tenía Urdangarín, apartado desde hace dos años de los actos oficiales de la familia real.

Fue al contraer nupcias la pareja cuando el rey Juan Carlos I concedió el título de duquesa de Palma a su hija, séptima en la línea sucesoria detrás del príncipe heredero Felipe y sus dos hijas, y de su hermana mayor, la infanta Elena y los dos hijos de ésta.

Nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid y gran aficionada al deporte, especialmente a la vela, Cristina conoció a Urdangarín en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, en los que éste ganó la medalla de bronce con la selección española de balonmano.

“Es enormemente competitiva y obstinada”, aseguraba el escritor Andrew Morton, biógrafo de Lady Di, en el libro “Ladies of Spain. Sofía, Elena, Cristina y Letizia: entre el deber y el amor”, asegurando que fue Cristina quien tomó la iniciativa de cortejar a Urdangarín.

La pareja tiene cuatro hijos, nacidos entre 1999 y 2005: Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene.

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