-Sí... una experiencia divertida... No es que me vuelva loco.
-¿No?
-Recordá que tocamos con AC/DC, Kiss, y diez veces con los Rolling. Digo: más allá del placer del disfrute del toque, es un recuerdo más de tantos que uno tiene. Está buenísimo que quieran que toquemos nosotros, pero no es lo trascendente.
-Te habituaste a codearte con los grandes.
-No, no, no quiero decir eso. Es que la gente piensa que el hecho de tocar con un grupo de éstos significa realmente algo trascendente en tu carrera, pero no lo es. Lo trascendente son todas las otras cosas también. La experiencia me lo dice: después de que tocaron los Stones, se habló de lo bien que tocaron, no de nosotros. Es como si uno fuese a cubrir un espacio de tiempo para que la gente no se aburra, no sé.
Ralentiza y piensa antes de disparar. Y la voz discurre por el mismo tono del disco, donde, entre toques post-punk y canciones de un pop más melancólico, se escuchan "Algún día será mejor", "Era", "Nada es real", "Hasta el fondo del río", "Se puede romper" y "Quizás no puedas". Después del compilado en vivo por los 25 años de la banda, "5X5", y de su anterior trabajo de estudio, "Cerca de las nubes" (2012), "Brindando..." parece proponer una realidad trizada y bien lejos del cielo.
-Hablemos del nuevo disco
-Te voy a hacer un resumen personal: a mí me parece un discazo. Sigue nuestra búsqueda constante, y de alguna forma también es la continuación de todos nuestros discos anteriores. Es como la evolución de la banda. El resultante es un disco muy emocionante, hasta te diría que profundo.
-¿Qué quisieron decir con el título?
-Principalmente, nuestra intención con los títulos de los discos es generar preguntas, viste. Ahora todo el mundo nos está preguntando por esto. Y una de las cosas que nos gustó del nombre es que da pie para interpretar lo que vos quieras: vos sabrás si hay algo por qué brindar, si hay razón para eso o si hay que ponerse a buscar una excusa.
-En alguna entrevista dijiste que el grupo era ciclotímico, con momentos de más o menos enojo, de más o menos optimismo. ¿Cómo están ahora?
-No sé si la palabra es enojo. Nosotros siempre fuimos críticos de las cosas que rompen las pelotas y que uno ve, pero el arte te da la posibilidad de expresar las cosas que uno siente. No necesariamente desde un punto de vista de ser líder de algún tipo de revolución, sino desde la música. Y actualmente, con la realidad argentina, te diría que me da profunda tristeza darme cuenta que desde que tengo conciencia vivo las mismas cosas.
-Lapidario. ¿Cómo es eso?
-Argentina vive todo el tiempo en círculo: un eterno retorno. Me parece muy triste esa gran paradoja del país, que siendo un país tan grande y con tan poca gente, y siendo tan rico, haya tanta miseria y hambre. Me parece hasta infantil preguntarse por qué pasan estas cosas. Y algunas son cosas que, desde que tengo conciencia, nunca funcionaron.
-¿Por ejemplo?
-La justicia. Argentina es un país mafioso. En todo lo que uno tiene que hacer, hay mafia metida.
Y ahora recita: "Lo hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera... ¿Algo así dice el Martín Fierro?", pregunta, cavila y tira: "Por suerte las redes sociales generan mucha información que no se sabe, aunque mucha gente también las utiliza para dar información absolutamente falsa. Uno, si tiene ganas, puede investigar".
-El pesimismo lo noto. El primer corte difusión fue la canción "El amor hace falta". ¿Podemos decir que "hace falta amor"?
-Es más profundo el planteamiento. No es el amor. El ideal del sistema, ¿sabés cuál es? Que todos los seres humanos sean simplemente unos obsesivos compulsivos consumidores, que vos vivás trabajando para tener lo que aparentemente te da el bienestar económico, la felicidad. El amor y el dinero no van de la mano: son cosas totalmente opuestas. Transmutar el amor a través de los objetos, en lugar de sentarte con tu hijo y abrazarlo y ponerte a hablar con él, en lugar de cubrir la falta tuya con un regalito, no. Así no vamos a lograr un mundo mejor.
-¿Cómo entra en todo esto lo que vos llamás el "Rock Disney"?
-El Rock Disney es otro producto más de todo esto.
-¿Y ves una salida para el rock?
-Qué se yo. El tiempo dirá qué salida va a haber, ahora solo estamos filosofando e intercambiando opiniones. Quizás dentro de 10 años los japoneses te inventan un aparato que hace música solo y solamente vas a escuchar la música que a vos se te ocurra fabricar. Eso sí: si hay salida, me parece que no se puede separar la música de la realidad del mundo.
-¿Sabías que esta semana salió el último Suplemento Sí, de Clarín? ¿El rock argentino ya no es lo que era?
-Nunca lo leí. Me parece mucho más trágico y doloroso, por ejemplo, que haya desaparecido Cemento, que era el reducto donde cualquier banda podía encontrar dónde tocar seguido, y que ahora sea un estacionamiento. Me entristece mucho más la destrucción por todo el país de estos lugares para tocar, y por cuestiones presupuestarias.
-Pero también se necesita de los medios...
-El verdadero valor es la comunicación entre nosotros, no lo que nos comunica un medio. Yo nunca me alimenté del Suplemento Sí. Bueno, sí, era un lugar más donde los músicos teníamos la posibilidad de que nos conozcan, pero al final es que si vos sos músico tenés que bancartelá y estar dispuesto a tocar toda tu vida, en todos los lugares que puedas.
-Hablaste de las redes sociales, ¿cómo te llevás con ellas?
-Tenemos a alguien que administra nuestro perfil, y hay alguien que tiene mi nombre y se hace pasar por mí (ríe), pero no soy yo. A mí me alcanza lo que vivo y lo que veo, ¿sabés? Me conecto con la gente que me tengo que conectar, y en directo.
-¿Cómo llevás tu vida en las Sierras de Córdoba? ¿Sos introspectivo?
-El hecho de irme a vivir a las Sierras de alguna manera me salvó la vida. La vida del artista es muy intensa: hay mucha gente, todo el tiempo, absorbés locura de todo el mundo.
Cada persona es un mundo, dicen, y uno internaliza el mundo de todos. Desde hace años que vivo ahí y no conozco a nadie, porque me encierro: necesito tener un tiempo conmigo mismo, que no es la faceta del mundo del espectáculo. Ese mundo, por otra parte, es una vida absolutamente de fantasía.
Mendoza pelotera: "Es uno de los lugares que nos pone muy contentos"
A Daffunchio le gusta recordar (aunque los años exactos ya se le perdieron en el enjambre de fechas) la primera vez que estuvo en la provincia con Las Pelotas: "No es de demagogia, pero quiero acentuar el hecho de que nos emociona mucho ir para allá: es un público especial y pasan cosas especiales, en un nivel afectivo y energético. Uno pasa por miles de lugares por años, pero hay lugares donde uno se pone muy contento, como en la zona de Mendoza", confiesa.
-¿Fue uno de los primeros lugares que tocaron?
-Fue de los primeros lugares donde tuvimos a gente que nos ayudó muchísimo, como la banda amiga Bela Lugosi. Ellos organizaron el show para que tocáramos juntos, ¡había tanta gente que se quedó afuera! Eran épocas en que la policía, ante el menor descarrilamiento, en seguida actuaba y tiraba gases lacrimógenos. Es nuestra vida: esto es parte de la historia.
-Pero no quería que cayéramos en el lugar común de hablar del pasado, ¿no te molesta que siempre te pregunten por Luca (Prodan) y por Alejandro (Sokol)?
-No, molestarme no. Pero sí, me parece que es muy importante el presente. Sumo nació en otra época; la esperanza social era distinta por haber salido de tantos años de oscuridad. Los grupos que salimos en los '80 a batallar tuvimos que pasar cada cosa que, si ahora te las cuento, no me las creerías.
La ficha
Las pelotas, presenta su disco "Brindando por nada"
Fecha y hora: sábado 15 de octubre, a las 20
Lugar: Auditorio Ángel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610)
Entradas anticipadas $400, en N8 Estudio (de lunes a sábado de 12 a 21), Moicano Rockería y Otra Vida (Galería Caracol), Siempre Deportes (Luján de Cuyo, Maipú, Chacras de Coria) y Crazy Music (San Martín).