Al menos 86 personas murieron ayer y más de un centenar resultaron heridas en una seguidilla coordinada de atentados explosivos en Bagdad y distintas provincias de mayoría chiíta en el centro, norte y sur de Irak, informaron fuentes del Ministerio del Interior.
La serie de ataques de ayer, que elevó la cifra de muertos a 230 sólo desde el miércoles pasado, se produjo en las horas pico matinales y mientras los comercios y el transporte público mostraban gran concurrencia de gente.
El más mortífero de los atentados se produjo en el centro de la ciudad de Basora, 500 kilómetros al sur de Bagdad, donde 14 personas murieron y al menos 40 resultaron heridas tras estallar dos vehículos repletos de explosivos.
En la capital Bagdad, en tanto, diez atentados con coches bomba perpetrados en mercados de gran concurrencia en áreas chiítas, causaron la muerte de al menos 48 personas y provocaron heridas a más de 150, según informó la policía.
El mayor ataque se produjo junto a un estacionamiento, donde murieron incluso estudiantes que salían de sus escuelas tras sus exámenes, y otros menores ocurrieron en la zona de Al Shorta al Raba, al suroeste de Bagdad, y en Zafaraniya, al sureste, Kamaliya, al este de Bagdad, y en la zona de Yesr Diyala.
Otras 24 personas murieron en atentados ocurridos en Ilaam, en el puente Diyala, en Al Shurta, en Shula y en Sadr City, todas ellas zonas de gran concentración de chiítas, informaron las autoridades.
La violencia aumentó de forma considerable en los últimos meses en Irak tras el conflicto entre los partidos sunnitas y el primer ministro chiíta Nuri al Maliki, lo que acrecienta el temor de que la violencia retorne a los niveles que tuvo durante 2006 y 2007.
Desde el mes de diciembre se registran protestas en los barrios sunnitas en la que los manifestantes exigen la liberación de los presos y que se anulen leyes que consideran que el gobierno de Al Maliki usa para discriminarlos. Agencia Télam