15 de julio de 2013 - 00:44

Francisco rompió la tradición y descansó un domingo

El papa Francisco abandonó por un día la tradición dominical de saludar a la multitud en la Plaza San Pedro y prefirió tener un encuentro informal con los residentes de un pueblo situado en una colina en las afueras de Roma, sede de la residencia papal de verano.

A diferencia de sus predecesores, Francisco no pasa el verano en la residencia del Vaticano en Castelgandolfo, un pueblo situado a orillas de un lago a 30 minutos en auto desde Roma en las colinas Albanas. En cambio, fue allí a pasar el día, escapando de la sofocante humedad de la capital italiana por unas horas.

Por lo general, cuando los pontífices están en Castelgandolfo, los domingos se asoman por una ventana que mira sobre un patio interno o en un balcón que da a una plaza del pueblo. Sin embargo en esta ocasión, Francisco habló con la gente y los saludó en la puerta principal, inclinándose para besar a los bebés en sus cochecillos.

El ambiente era casi de un vecindario: un joven se acercó a Francisco y le dio una palmada en el hombro, mientras que otra persona le contó a Francisco que era su cumpleaños. Francisco no había estado en Castelgandolfo desde marzo, cuando visitó a su predecesor Benedicto XVI, quien tras su histórica "jubilación" se hospedó allí.

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