El Papa Francisco considera que como se sigue la tradición clásica de los monasterios más conservadores ortodoxos, las fechas se retrasarán año tras año y “se corre el riesgo de acabar festejando la Pascua en agosto”.
El Papa Francisco considera que como se sigue la tradición clásica de los monasterios más conservadores ortodoxos, las fechas se retrasarán año tras año y “se corre el riesgo de acabar festejando la Pascua en agosto”.
El Santo Padre tiene en mente una idea, y es que la Semana Santa, que hasta el momento depende del calendario lunar, se celebre todos los años “en una fecha fija”.
Esa fecha fija podría ser la segunda semana de abril, así, el segundo domingo de ese mes sería el de Pascua.
El Domingo de Resurrección tiene su origen en la Pascua judía y se fija en la primera luna llena que cae en domingo después del equinoccio de otoño, el 21 de marzo.