El papa Francisco, quien se entrevistó ayer con el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, juzgó necesario que los gobiernos del mundo protejan de modo “unánime” la libertad religiosa, que calificó de “derecho fundamental”.
El papa Francisco, quien se entrevistó ayer con el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, juzgó necesario que los gobiernos del mundo protejan de modo “unánime” la libertad religiosa, que calificó de “derecho fundamental”.
“En el mundo de hoy, se habla de la libertad religiosa más a menudo de lo que se la concreta”, lamentó el Papa, durante una entrevista de 25 minutos. Las graves ofensas que se infligen a ese derecho fundamental son fuente de seria preocupación y deben dar lugar a una reacción unánime de los países para reafirmar, contra cualquier atentado, la dignidad intangible de la persona humana”, recalcó el Pontífice. El Papa subrayó “el debilitamiento de la familia y los vínculos sociales” y la “disminución demográfica”.
Francisco y Napolitano, hablaron de la “degradación preocupante de los conflictos en la zona del Mediterráneo y la inestabilidad en la región norteafricana”.
El Papa subrayó las buenas relaciones entre la Iglesia e Italia e instó a los italianos, en particular los más jóvenes, a volver a confiar en la política. Las relaciones entre la Santa Sede e Italia son siempre estrechas y delicadas. Benedicto XVI mantuvo una buena relación con Napolitano.