Ayer, el presidente italiano Giorgio Napolitano le encomendó al designado primer ministro Matteo Renzi la misión de formar un nuevo gobierno. Renzi prometió poner en ello “toda su energía y entusiasmo”. Además, aseguró que implementará su ambicioso programa de reformas “en cien días”.
El carismático líder centroizquierdista Matteo Renzi, de 39 años, sin experiencia ministerial o parlamentaria, será el jefe de gobierno más joven de la Unión Europea, con una notoriedad basada en promesas de arrasar con los privilegios de casta de los políticos.
Renzi, alcalde de Florencia, se presenta con una imagen que parece inspirarse del ex primer ministro británico Tony Blair y del actual presidente estadounidense, Barack Obama, que encarnaron la ruptura generacional y rompieron o quisieron romper moldes tradicionales de acción y de comunicación. El joven florentino, que su juventud formó parte de la Democracia Cristiana, pretende transformar los equilibrios internos de un país que vive sucesivas crisis políticas y se sobrepone a duras penas de la recesión.
En diciembre pasado, ganó por amplia mayoría las elecciones internas del Partido Democrático (PD), el principal de la actual coalición gubernamental de fuerzas de izquierda y de derecha.
Y desde entonces se dedicó a cuestionar al primer ministro Enrico Letta, también del PD, acorralándolo hasta obtener su renuncia la semana pasada.