Walter Chechi: “Por los agroquímicos, podemos perder hasta 50% de las abejas en un año”

Productor apícola Walter Chechi
Productor apícola Walter Chechi

El productor, que lleva más de 30 años en la industria, asegura que están atravesando un momento difícil y que es complejo agregar valor.

Con más de 30 años de dedicación a la apicultura, Walter Chechi, quien tiene colmenas en distintas partes de la provincia, asegura que la actividad está atravesando una crisis de la que le resulta difícil avizorar una salida. Es que, desde hace varias temporadas, la escasez de lluvias ha disminuido la producción, el uso de agroquímicos en los cultivos ha elevado considerablemente las pérdidas de abejas y a esto se ha sumado la medida anti dumping que aplicó Estados Unidos a la miel argentina y que ha hecho que los precios estén planchados.

Para entenderlo, se estima que Argentina exporta más del 90% de la miel que produce y es el segundo país exportador, detrás de China. Además, el producto local es reconocido como uno de los mejores del mundo, por su calidad. Sin embargo, algunas empresas estadounidenses denunciaron que nuestro país, Vietnam, China y Brasil lo venden por debajo de los costos de producción (lo que se conoce como dumping).

La denuncia llevó a un aumento de aranceles: si antes Argentina pagaba un 15% de impuestos, ahora debe pagar 45%. Esto implica que los importadores les pagan menos a los productores, para compensar el arancel, lo que llevó a que para muchos fuera imposible seguir exportando. Un dato no menor es que la medida sólo abarca a la miel a granel, pero no se aplica a la fraccionada.

-¿Cómo se perfila esta temporada?

-Seguimos igual, con poca producción. Por el tema de la sequía. Si bien ha estado un poco mejor este año en Mendoza que el pasado, igual no llegamos a los rindes promedio. Y se agrava el tema del dumping que nos impuso Estados Unidos, por lo tanto, no estamos exportando miel a ese país y eso hace que el precio de la miel esté muy bajo.

-La pandemia, con la revalorización que generó de lo natural, ¿fue favorable para la apicultura?

-En un principio se revalorizó la miel, pero hace 2 años que tiene el mismo precio, a pesar de la inflación. Justamente, por efecto del dumping. El 80% de la miel argentina se exporta. Entonces, el precio lo pone la exportación. Si no se exporta, no tenemos consumo interno como para poder mantener un precio.

-¿Y el principal comprador de la miel argentina es Estados Unidos?

Y Europa. Pero Estados Unidos se lleva la mayor cantidad. Y, por otro lado, ha caído la compra de miel a nivel mundial, por una cuestión de falta de ingresos en todo el mundo.

-¿Qué implicó la aplicación de la medida anti dumping para la producción local?

-Nos aplican un impuesto, que es como una multa y la absorbe el exportador y se lo traslada al productor. Lo vemos muy difícil, porque no depende del productor, sino de las medidas que adopte el país y Estados Unidos, por supuesto. Porque aumentar el consumo interno es muy difícil por la situación económica que tenemos. Esa sería una posibilidad: que el precio no lo imponga el mercado internacional, sino que podamos tener uno a nivel nacional, pero si no hay consumo no se puede hacer.

-¿Con Estados Unidos se ha podido negociar o discutir la sanción?

-Sí. Se están haciendo negociaciones. Vamos a ver qué pasa. Estamos en un ida y vuelta. La realidad es que cuando a ellos les falta miel, no hay dumping ni nada, pero cuando el mercado está más o menos con un stock normal, dicen “primero los productores nuestros y después el resto”.

-¿Esto tiene que ver con lo que mencionaba recién, de que ha caído en consumo a nivel mundial?

-Algo tiene que ver. Sí hay menos consumo en el mundo, pero el tema de la guerra también ha influido. Y los altos costos que tenemos nosotros para producir en la Argentina. Para nosotros es carísimo. Estamos produciendo en dólar de $250 y exportando a uno de $120. Es como toda la producción agropecuaria. Son varias cosas las que influyen.

-¿Y la producción de miel orgánica podría funcionar como una alternativa?

-Siempre se ha intentado dar valor agregado, pero es muy difícil para nosotros, porque es muy alto el costo. Por ejemplo, desde Nueva Zelanda se está exportando miel a Japón a 10 dólares el kilo, con un producto bien diferenciado. Nosotros no podemos llegar nunca a producirla y estamos exportando a 1,5 dólar. Y ese es el precio de exportación. Al productor se le paga menos. Está, más o menos, a $290 el kilo lo que paga el exportador.

-¿Y otros productos complementarios, como propóleo o polen?

-Está todo ligado. O sea, baja la miel y baja el precio del polen, de todo. El propóleo por ahí se puede mantener, se puede llegar a exportar a un precio interesante, pero es baja la producción. No podría subsistir el productor a base de propóleo nada más.

-En cuanto a los productores que llevan sus colmenas para que polinicen los cultivos, ¿cómo se está trabajando?

-La producción apícola puede ser de miel, polen, propóleo o hacer servicios de polinización. Depende de la zona en la que estemos podemos hacer una u otra, o dos o tres combinadas. Y también depende de cómo esté preparado el apicultor. Años atrás, yo hacía polinización acá y después cargaba todas mis colmenas y las llevaba a Córdoba a hacer miel. Pero ahora, con los costos que tenemos de traslado es casi imposible.

En la Pampa Húmeda, desde Córdoba hacia el este, la producción de miel era mayor. Pero hace años, cuando se empezó a intensificar el cultivo de soja, decayeron los campos con flora melífera, que nos servía a nosotros. Entonces, decayó la producción de miel y, por otro lado, se incrementaron los costos, así que ya no convenía hacer traslados tan grandes.

Más lo que implica el hecho de que si uno tiene colmenas lejos, hay que llevar gente, pagarle salarios desde que salen hasta que vuelven; las personas no quieren estar 15 días afuera. Es todo un tema. No es tan sencillo. Hace años que hago polinizaciones sólo dentro de la provincia y quizás llego a San Juan; pero no más lejos.

-Entonces, se podría decir que la producción apícola está atravesando una crisis…

-Sí. Sí. Por otro lado, cuesta mucho mantener las colmenas. La abeja va desapareciendo debido a los agroquímicos, a todo el ecosistema que está contaminado. Antes, podíamos llegar a tener un 3% de pérdida de material vivo, la abeja, al año y ahora estamos teniendo hasta 10 o 15%, manejándola con mucho cuidado. O sea, el que la maneja muy bien. Y el que no, llega a tener pérdidas de 50% por año.

Yo trato de llevar las colmenas a campo abierto, donde no haya fincas, que generan mucho manejo de agroquímicos. Pero hay cada vez menos. En Tupungato, por ejemplo, con toda la inversión en vitivinicultura, va desapareciendo el monte natural, que le venía bien a la abeja. Además, si hubiera más lluvia, tendríamos más campos naturales, pero al no llover…

-Y ante este panorama, ¿está evaluando alguna alternativa para sostener la producción?

-Antes, el productor normalmente le vendía toda la miel a granel al exportador y en este momento estoy tratando de fraccionarla, para sumar valor agregado. Pero son distintas cosas y cuesta mucho que todos podamos hacerlo.

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