martes 20 de abril de2021

Importación de “orégano” de Turquía adulterado, una competencia desleal que complica seguir creciendo.
Fincas

Sigue el reclamo por los oréganos falsos

Los oreganeros critican que se mezcle su producto con otros materiales para generar volumen. Un conflicto de larga data sin una solución a la vista.

  • sábado, 20 de marzo de 2021
Importación de “orégano” de Turquía adulterado, una competencia desleal que complica seguir creciendo.

Una problemática que reiteran desde el sector del orégano local es la adulteración de su producto para aumentar el volumen con otras hojas y plantas. El caso mayor se dio entre 2017 y 2019 con una importación de “orégano” de Turquía adulterado, una competencia desleal que complica seguir creciendo.

La Sociedad Rural Valle de Uco es una de las asociaciones que denuncia la adulteración, especialmente en Buenos Aires (Mendoza no cuenta con plantas fraccionadoras, sino que se vende a granel y en otras provincias se fracciona en envase chicos). Pablo Chiconi, productor de orégano y parte de su comisión directiva, explica que “se le suele echar hojas de olivo u otros yuyos y eso sale al mercado con el nombre de orégano, pero está adulterado”.

El problema es que, para un consumidor normal, es difícil saber si el producto en la góndola es totalmente orégano o si ha sido mezclado para abaratar el costo. “Estamos peleando para que se haga el fraccionamiento en zona de origen y que nosotros lo podamos vender envasado para que salga todo bien, que salga puro en el envase. Si una empresa quiere 10.000 kilos de orégano en sobres, que lo hagamos nosotros acá y se controle”, sostiene Chiconi.

Desde el municipio de San Carlos, Silvio Pannocchia, director de Producción e Industria, considera que es “preocupante” la facilidad con la que se adultera y comercializa el orégano: “El consumidor muchas veces es estafado en su buena predisposición. La intención es ver como podemos articular entre productores y legisladores para generar herramientas que mitiguen esta situación, sancionando a las empresas dura y ejemplarmente”.

El funcionario cree que no es sólo un daño económico sino también un riesgo a la salud, y por ello se debe castigar con firmeza. “Creo que es una materia que hay que trabajar en conjunto, el Estado, los productores, las ONG que defienden a los productores, y generar una mesa para encontrar una solución definitiva. Es una preocupación latente y real”, afirma Panocchia.

Para Williams Rodríguez, de familia productora y actualmente comercializador, es común escuchar que “desde Mendoza se envía un kilo y después allá se venden dos”. Cuenta que cierta vez su padre llevó orégano a un programa de televisión en Buenos Aires y se sorprendían por el aroma y el color: “Nosotros decíamos ¿cómo se sorprenden, si les mandamos este orégano desde hace treinta años?”

“Peleamos con números muy finitos. Es malo porque no podés competir contra esos valores falsos. Vamos tratando de adaptarnos de la mejor manera. La garantía que tenemos es que de acá sale 100% orégano. No he sentido rumores de ningún colega de Mendoza que haga adulteraciones”, reflexiona Rodríguez. En su opinión, hacer algo así perjudicaría la imagen de calidad que posee el orégano que se vende desde el Valle de Uco.

El problema de Turquía

Desde el INTA, el investigador Pablo Bauzá comenta que, además de que la adulteración es un delito, no es necesaria para ser rentable: “Hay productores pequeños que trabajan de manera casi artesanal, pero que logran obtener buenos rendimientos y sobre todo muy buena calidad. Se puede hacer bien con tecnologías que no demandan una gran inversión”.

Bauzá recuerda el caso emblemático de la importación de Turquía, cuando se trajo “orégano” a muy bajo precio y con muy poco control por parte del Senasa. En los estudios que hicieron, se encontraron hasta un 35% de hojas de olivo e hicieron la denuncia ante la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica).

“Presentamos análisis de 8 marcas y hubo 3 que finalmente la Anmat salió a hacer una contramuestra. Varias empresas tuvieron problemas con Anmat y les dieron de baja el producto. Si bien no eran partidas tan grandes, mucho de ese orégano ya estaba vendido”, recuerda Bauzá. Finalmente, el organismo nacional prohibió la comercialización de algunos productos específicos.

Aldo Donnantuoni, productor y comercializador referente, recuerda que grandes cadenas de supermercados se vieron envueltas en esa polémica turca: “Era mucha la diferencia de precio. Valía menos de la mitad del orégano de acá. Yo todavía tengo la foto donde Anmat secuestra esas partidas, pero después siguieron. No controlan mucho en el país y se sigue adulterando pero no con hojas de olivo, sino con afrechillo, un alimento para chanchos”.

El referente explica que, con esta práctica, de un kilo de orégano se hacen dos o tres. “Están vendiendo con afrechillo teñido. Con eso también adulteran. Mendoza no controla tampoco. Esto a todos los productores nos perjudica”, sostiene. El componente que menciona Donnantuoni puede implicar también un riesgo para la salud ya que es un subproducto del procesamiento de trigo y afectaría a personas celíacas que no pueden consumir gluten.

Donnantuoni lamenta que la adulteración sea moneda corriente dentro del sector agropecuario y que se extienda a productos como el ají y la pimienta. Si bien entiende que cada municipio debería controlar en los supermercados la calidad y contenido de sus productos, considera que es difícil que ocurra.