La familia Thatcher había "bloqueado" la invitación a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al funeral de la Dama de Hierro, la ex primera ministra británica que lideró la Guerra de las Malvinas, el próximo miércoles, en la catedral de St Paul.
Pero después de que los diarios británicos y argentinos publicaran que Fernández de Kirchner no estaba invitada, el comité de organización de las exequias decidió ayer a la mañana que la Argentina podría enviar un representante al funeral.
El cambio se originó en que todos los países que mantienen relaciones diplomáticas con Gran Bretaña pueden enviar uno de sus funcionarios a las exequias, y solo Corea del Norte y Siria no serán invitados.
Los hijos de Thatcher decidieron finalmente ayer que sería "una cuestión de buena educación" invitar a un representante argentino, que sería la embajadora en Londres, Alicia Castro. Hasta ahora no se sabe si Castro aceptará o no la invitación.
Sir Gerald Howard, un diputado conservador y amigo de Thatcher, dijo que si la embajadora argentina va al funeral, no debe intentar usar la ceremonia para ganar puntos políticos por Malvinas.
"Nosotros no tenemos disputa con la gente argentina. Nuestro problema es con su Presidenta y su gobierno. Yo no veo problemas en que los argentinos estén representados en el funeral si sus representantes se comportan apropiadamente", expresó.
El canciller Héctor Timerman resaltó ayer que él no se preocuparía porque no los inviten a un lugar donde no tienen pensado ir. "La mujer murió", añadió, "dejen a la familia hacer su funeral para ella en paz".
Cuando se realizó la primera reunión del gabinete "True Blue" -nombre en código del grupo que organiza las exequias de la baronesa Thatcher-, la invitación o no a la Argentina fue uno de los principales temas de debate y consumió un largo tiempo de delicada discusión. Entre otros, el comité está integrado por funcionarios del palacio de Buckingham porque asistirá la reina Isabel y algunos miembros de la familia real.