El canciller de Filipinas dijo ayer que recomendó al gobierno retirar a los más de 300 cascos azules que el país tiene en los Altos del Golán, luego de que insurgentes sirios secuestraran por segunda vez a algunos de ellos.
El canciller de Filipinas dijo ayer que recomendó al gobierno retirar a los más de 300 cascos azules que el país tiene en los Altos del Golán, luego de que insurgentes sirios secuestraran por segunda vez a algunos de ellos.
El canciller filipino, Albert del Rosario, declaró a la prensa en Manila que tan pronto como el presidente del país, Benigno Aquino, lo ordene, empezarán a replegar al contingente.
"Creemos que la amenaza supera el límite de lo tolerable", dijo Del Rosario, según los medios locales. "El secuestro de cascos azules es una violación grave de la ley internacional y nosotros damos una gran importancia a la seguridad de nuestros cascos azules", agregó.
Los 342 militares filipinos forman parte de la misión internacional compuesta por unas 1.500 personas de varios países que supervisa desde 1974 el cumplimiento del alto el fuego entre Israel y Siria en los Altos del Golán, zona ocupada por los israelíes durante la Guerra de los Seis Días, de 1967. Este aporte filipino al contingente de pacificación de la Organización de las Naciones Unidas en los Altos del Golán fue víctima de dos secuestros en los últimos meses.
El martes pasado, cuatro cascos azules filipinos fueron secuestrados por un grupo de los insurgentes sirios que desde hace dos años luchan por derrocar el gobierno del presidente Bashar Al Assad.
La ONU dijo que trabaja con esfuerzo para lograr su liberación.
En marzo, otros 21 cascos azules filipinos fueron capturados por el mismo grupo, la llamada Brigada de los Mártires de Yarmuk, que los mantuvo retenidos dos días en los que demandó el repliegue de las fuerzas gubernamentales sirias.