20 de julio de 2013 - 21:32

Un festival de banderas, flores y adornos

Bélgica se preparaba durante los días previos para la despedida del rey Alberto II y para dar la bienvenida a su sucesor, su primogénito Felipe, en medio de fuertes medidas de seguridad en el corazón de Bruselas y de un festival de banderas, flores y adornos cuya colocación se ultimaba ayer en las calles de la ciudad.

Numerosos balcones y ventanas de la capital amanecieron adornados con banderas tricolores (negro, amarillo y rojo) como muestra de apoyo ciudadano a la monarquía y a la unidad de la nación.

De forma espontánea los comercios de la ciudad se suman al homenaje monárquico y ofrecen sus productos en envoltorios que hacen alusión a la investidura del nuevo rey o muestran los colores nacionales. El punto neurálgico de las celebraciones serán las inmediaciones del Palacio Real, el Parlamento federal y la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, en pleno centro de la ciudad y a pocos metros de la conocida Grand Place.

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