El presidente de Bolivia, Evo Morales, expulsó del país ayer a la Agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID), acusándola de conspiración e injerencia en asuntos políticos internos, pero Washington deploró de inmediato la medida a la que calificó de no tener fundamento.
Hace cinco años el gobierno boliviano había proscrito a la agencia antidrogas estadounidense DEA y al embajador norteamericano con el mismo argumento. Washington retiró luego en reciprocidad al representante diplomático boliviano y cortó al país las preferencias arancelarias comerciales.
"Hemos decidido expulsar a USAID de Bolivia. Se va USAID de Bolivia", proclamó Morales en un encendido discurso en la plaza de Armas de La Paz. Morales, que lidera desde 2006 un gobierno de tendencia izquierdista, acusó a la agencia estadounidense de estar en Bolivia "con fines políticos y no con fines sociales".
"No faltan algunas instituciones de la embajada de Estados Unidos que siguen conspirando contra este proceso, contra el pueblo y en especial contra el gobierno nacional", acusó Morales.
El portavoz del Departamento de Estado norteamericano Patick Ventrell, lamentó la medida rechazando las acusaciones "sin fundamento" sobre la labor de la USAID en Bolivia, que opera desde 1964.