El verdadero vencedor de la crisis política italiana que parecía llegar a su fin es el sempiterno líder de centroderecha Silvio Berlusconi, que ha pasado de ser un personaje desacreditado por escándalos sexuales y embrollos judiciales, a un estadista que garantiza el equilibrio del país.
A los 76 años, Berlusconi sigue siendo un personaje clave para Italia y no hay dudas de que desempeñó y desempeñará un papel fundamental en la formación del nuevo gobierno que presidirá el liberal de centroizquierda Enrico Letta, actual vicesecretario del Partido Democrático.
“Berlusconi no logra esconder su felicidad”, reconoció Stefano Folli, editorialista del diario económico Il Sole 24 Ore.
El magnate de las comunicaciones se opuso a todo acuerdo entre la centroizquierda liderada por el dimisionario Pier Luigi Bersani y el Movimiento Cinco Estrellas del cómico antisistema Beppe Grillo, una alianza que amenazaba con decretar su definitiva "muerte" política y la salida del escenario por mucho tiempo.
De la posibilidad de tener que exiliarse como su amigo y mentor socialista Bettino Craxi por el acoso de la justicia italiana frente a las acusaciones de fraude fiscal e incitación a la prostitución de una menor, Il Cavaliere pasó a ser el hombre ecuánime y razonable que Italia necesitaba.
Aseguró además que está dispuesto a apoyar a Letta como jefe de gobierno a cambio de nada, tan solo por el bien del país, aunque todos saben sobre negociaciones secretas con el fin de obtener ministerios importantes.
“Tiene un cheque en blanco”, comentó Claudio Tito en el diario La Repubblica.