En mayo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), a través de Empretec -Programa Internacional de Formación de Capacidades Emprendedoras- otorgó un premio a la investigadora mendocina Pabla Torres en la categoría Emprendimiento Verde, por su trabajo en Biopro con plaguicidas biodegradables, específicamente por el desarrollo realizado para combatir la polilla de la vid.
“En octubre de 2010, Stela Maris da Silva tuvo la idea de convertir una necesidad de los agricultores y bodegas con viñedos observada durante otra de sus investigaciones, en una unidad de negocio (Biopro). Todo surgió a partir de las observaciones en campo y el estudio de las tendencias de crecimiento de los mercados de plaguicidas biológicos y cultivos orgánicos”, cuenta una de las investigadoras mendocinas Pabla Torres.
Torres sostuvo que como equipo de trabajo, han desarrollado proyectos con base tecnológica que buscan mejorar la calidad del ambiente y de vida de las personas.
De hecho, los investigadores ya tenían experiencia en biorremediación con hongos. Esto permite solucionar, o por lo menos tratar de solucionar los efectos (principalmente ecológicos) de un problema mediante la aplicación de un procedimiento biológico, es decir, que no incluya químicos o sintéticos, y que no cause más problemas de los que está tratando de solucionar.
El proyecto por el que les ha llegado el reconocimiento, comenzó porque se observaba el uso frecuente y hasta indiscriminado de agroquímicos de amplio espectro, no selectivos, los cuales son eficaces contra las plagas para las cuáles fueron diseñados pero que además, causan graves daños ambientales.
“Este tipo de productos matan abejas, pájaros y otros animales, contaminan acuíferos y muchas veces también son tóxicos para los seres humanos tanto para los que aplican los agroquímicos como aquellos que ingieren los alimentos resultantes.
Además, el uso de estos plaguicidas no contempla variables ambientales (fauna existente, clima) ni socioculturales (prácticas tradicionales de cultivo), siendo aplicados por los productores, muchas veces sin respetar los criterios establecidos por las normativas toxicológicas de cada país, generando así, barreras comerciales para la exportación de las cosechas”, cuenta Torres.
Como segundo paso, se estudió el mercado de los plaguicidas y las tendencias de crecimiento de la demanda de productos orgánicos en general.
“Concluimos que existe un mercado potencial para el desarrollo de productos alternativos que sean eficaces ante la ‘plaga’ para la cual serán desarrollados”, sintetizó la investigadora.
El desarrollo nativo
Según cuenta Torres, Biopro propone, como primer desarrollo a escalar, una formulación con esporas del hongo Beauveria bassiana, adaptada a las condiciones climáticas de la región de Cuyo.
Entre las ventajas que presenta, desde el punto de vista ambiental, cuenta con que es un producto biodegradable y por ende, al contrario de los agroquímicos de amplio espectro, no genera residuos que se acumulen en el ambiente y en los cultivos.
“Es un producto de alta especificidad, por su formulación, y ataca mayormente el insecto para el cual fue elaborado. Permitirá implementar una metodología de tratamiento biológico de esta plaga, y si fuera posible, de control integral de varios tipos de insectos, contribuyendo así a la consolidación de sistemas agrícolas sustentables”, sostiene Torres.
Y agrega: “Desde el punto de vista económico, el impacto directo es la reducción de pérdidas en las cosechas por presencia de la plaga y los indirectos: permite superar las barreras comerciales de los límites máximos de residuos (impuestos por legislaciones internacionales y nacional) y elaborar uvas y vinos orgánicos de mayor valor agregado, entre otros”.
La investigadora mendocina destacó que la sustitución parcial de la aplicación de feromonas y agroquímicos reduce los costos de tratamiento para el agricultor, y también el perjuicio ambiental que estos últimos generan.
“Existen varios plaguicidas desarrollados en base a este mismo hongo. Es un microorganismo comúnmente empleado en el control biológico de insectos plaga, como muchos lepidópteros.
Lo que propone el proyecto es el desarrollo a escala piloto y posteriormente industrial, de un bioplaguicida que por su formulación, presenta mayor especificidad y viabilidad (de aplicación en campo) para combatir la plaga de la ‘polilla del racimo de la vid’. Sólo está testeado en laboratorio hasta el momento”, dijo la experta.
Etapa comercial
En principio la idea del equipo de investigación es hacer el escalado piloto de la producción, probar y testear el producto en campo, con el seguimiento y supervisión de los entes reguladores del medio.
“Si la formulación resulta exitosa, poder comercializarla a mediano plazo, entre dos a tres años aproximadamente. Ya están planteadas alianzas estratégicas, dentro del plan de logística y distribución, con algunos grupos de productores del medio y distribuidores de fertilizantes inteligentes, para insertar el producto en el mercado y aprovechar sus canales de comercialización ya establecidos”, contó Torres.