21 de febrero de 2026 - 11:15

Clara de huevo en el rostro: por qué lo recomiendan y para qué sirve

Qué hay de cierto detrás de este recurso accesible, cuáles son sus límites y qué recomiendan los dermatólogos antes de aplicarlo.

En tiempos donde el skincare ocupa un lugar central en la rutina diaria, muchas personas vuelven a mirar hacia ingredientes simples que ya están en la cocina. Entre ellos, la clara de huevo aparece como un clásico que promete un efecto “lifting” temporal y una apariencia de poros más cerrados sin necesidad de productos costosos.

Pero la pregunta es inevitable: ¿realmente la clara de huevo ayuda a cerrar los poros? La respuesta, desde el punto de vista dermatológico, requiere precisión.

Por qué la clara de huevo sirve para el rostro

Los poros no se abren ni se cierran como una puerta; su tamaño está determinado en gran parte por la genética, la producción de sebo y el envejecimiento cutáneo. Sin embargo, algunos ingredientes pueden generar una contracción momentánea de la piel, lo que visualmente reduce su apariencia.

La clara de huevo contiene proteínas, principalmente albúmina, que al secarse sobre la piel generan una sensación de tirantez. Ese efecto tensor produce una apariencia más firme y lisa de forma transitoria. No modifica la estructura del poro, pero sí puede mejorar el aspecto durante algunas horas.

¿Por qué muchas personas notan la piel más “estirada” después de aplicarla? Porque al evaporarse el agua y coagularse las proteínas, se forma una película fina que contrae superficialmente la epidermis. Es un efecto cosmético inmediato, similar al que producen algunas mascarillas comerciales con activos tensores.

Cómo usar la clara de huevo en el rostro

  1. Separar la clara de la yema y utilizar solo la parte transparente.
  2. Aplicar sobre piel limpia y seca, evitando el contorno de ojos.
  3. Dejar actuar entre 10 y 15 minutos, hasta que la piel se sienta tirante.
  4. Retirar con agua tibia sin frotar en exceso.
  5. Hidratar después, ya que puede generar leve resequedad.

Es importante aclarar que no reemplaza tratamientos dermatológicos para acné, poros dilatados o flacidez. Tampoco es recomendable en pieles muy sensibles o con rosácea, ya que la tirantez puede resultar irritante. Además, existe un bajo pero posible riesgo de reacción alérgica en personas sensibles a la proteína del huevo.

Desde el punto de vista cosmético, su principal ventaja es la accesibilidad. En Argentina, donde muchos productos importados tienen precios elevados, los recursos caseros ganan terreno.

Cáscaras de huevo

Sin embargo, los especialistas insisten en diferenciar entre efecto inmediato y resultado sostenido. Para mejorar la textura de la piel a largo plazo, los activos con respaldo científico siguen siendo el retinol, los ácidos exfoliantes y la protección solar diaria.

El “lifting” de la clara de huevo es temporal. Puede servir como preparación antes de un evento o maquillaje, cuando se busca una piel más lisa y uniforme por algunas horas. Pero no modifica la estructura cutánea ni reduce de manera permanente el tamaño de los poros.

En definitiva, funciona como un truco cosmético momentáneo, no como tratamiento. Y como en todo lo relacionado con la piel, la clave está en conocer sus límites y escuchar lo que cada rostro necesita.

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