4 de marzo de 2017 - 00:00

Estadounidenses hallan restos humanos de un avión estrellado en Bolivia en 1985

Dos jóvenes emprendieron una aventura para tratar de dar respuestas a un misterio de más de tres décadas. De todos modos, no pudieron encontrar las cajas negras del aparato, aunque sí hallaron despojos de los ocupantes de la aeronave.

El  1 de enero de 1985 un avión de pasajeros chocó contra una montaña en Bolivia matando a las 29 personas a bordo, 10 tripulantes y 19 pasajeros.

Nunca se encontraron restos de los ocupantes, hasta que dos norteamericanos volvieron a la montaña en 2016 y hallaron seis partes de cuerpos humanos. En cambio, las cajas negras que hubieran revelado la causa del incidente siguen desaparecidas.

La historia comenzó el año pasado. Dos jóvenes estadounidenses decidieron echar un vistazo y terminaron encontrando mucho más que lo hallado por los investigadores oficiales. En el empeño se unieron dos amigos, Isaac Stoner y Dan Futrell, treintañeros y aventureros.

La idea fue de Futrell, quien un sábado de 2015, mientras buscaba en internet avances sobre el caso del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, se encontró en una página de Wikipedia con 19 registros de vuelos perdidos.

Uno de ellos  llamó su atención: el vuelo 980 de Eastern Airlines que se había estrellado contra el cerro Illimani, en Bolivia en 1985, cuando iba a aterrizar en La Paz. A diferencia de la mayoría de las cajas negras que faltaban, ésta no estaba en el fondo del mar, estaba en tierra.

Futrell, de 32 años, un ex soldado que realizó dos viajes a Irak, convenció a Stoner, de 31 años, empleado de una empresa de biotecnología, para que lo acompañara.

Empezaron a averiguar más sobre el vuelo 980 de Eastern Airlines. Había partido de Asunción ( Paraguay), el día de Año Nuevo de 1985, rumbo a Miami. El Boeing 727 acaba de ser autorizado para aterrizar en el aeropuerto de El Alto (a 14 kilómetros de La Paz), cuando se desvió de su ruta y se estrelló en el monte Illimani, el pico de 6.462 metros. Todos a bordo murieron.

El sitio del accidente fue localizado un día más tarde por la Fuerza Aérea boliviana, sin embargo un equipo de búsqueda debió regresar por las fuertes nevadas. En total, al menos cinco expediciones subieron la montaña en los 30 años siguientes, pero ninguna recuperó cuerpos ni grabaciones del vuelo.

Stoner comenzó a ponerse en contacto con escaladores en Bolivia para ver si dos “tipos comunes” sin experiencia de montañismo podrían hacer el viaje. Uno, Robert Rauch, dijo que sí.

Punto de partida

En mayo del año pasado volaron a Bolivia, donde se reunieron con su guía Robert Rauch, y el periodista Peter Frick-Wright, quien escribió una historia detallada para la revista Outside, reproducida por la cadena BBC Mundo.

Después de unos días de aclimatación, comenzaron con la tarea.

El equipo partió para su campamento base a 4.700 metros sobre el nivel del mar, acampando en una mina abandonada. “De vez en cuando ocurría una avalancha lejana que sonaba como un tren fuera de control”, acotan los estadounidenses.

Al día siguiente caminaron 45 minutos y, como Rauch había prometido, se encontraron en medio de los restos del avión, esparcidos por 1,5 km2.  Piezas de plástico mutilado y cables se mezclaban con cubiertos, ruedas y material de cabina roto.

Los amigos estaban ocupados recorriendo los escombros cuando aparecieron restos de personas, concretamente un fémur humano que yacía entre los escombros.  Finalmente,  encontraron seis partes de cuerpos humanos en lugares separados.

Decidieron entonces enterrar cada hallazgo, marcar el lugar con un geomarker y apilar rocas encima, por si alguien quería retirarlas en otro momento. También localizaron cubiertos, un fregadero de uno de los baños, zapatos, camisas y chaquetas con rayas de piloto en ellos. Sin embargo, no había ninguna señal de las cajas negras.

En el último día de búsqueda en el sitio inferior, desenterraron una pieza de metal con una etiqueta pegada a algunos cables que decía "CKPT VO RCRD", una abreviatura de Cockpit Voice Recorder (Grabadora de voz de la cabina). La supuesta caja negra estuvo en el apartamento de los rescatistas.

El 7 de febrero de 2017, el la National Transportation Safety Board (NTSB) publicó un comunicado. Futrell y Stoner no habían encontrado el grabador de vuelo de la cabina, dijo, sino el bastidor que lo había fijado al avión.

Y la prometedora cinta resultó ser “una grabación de 18 minutos del episodio “Trial by Treehouse' (Ensayo de la Casa del Árbol) de la serie de televisión “I Spy” (Soy Espía), doblado en español”.

Significa que las dos grabaciones están todavía en la montaña y podrían estar intactas. Futrell y Stoner esperan que otros sigan sus pasos.

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