A inicios de este año, el dólar estaba muy barato, lo cual explicaba por ejemplo los muchos viajes al exterior. La política económica muy expansiva vivida durante más de una década se tradujo en un país caro, con un dólar que se rezagaba con respecto a la inflación. Y como luego hubo que financiar el déficit fiscal con endeudamiento, entraban y sobraban dólares.
Esta situación se terminó en abril. En estos tiempos hay reticencia internacional de prestarle fondos al país. Ahora faltan dólares, y explica su abrupto incremento en su cotización.
Comparado con la historia, el dólar de hoy está caro. Pero la incertidumbre genera pánico, y cuando lo hay, la gente paga cualquier precio. A tal punto que hay opiniones sobre una supuesta sobrerreacción del dólar, esperando que baje.
La clave del gobierno está en tranquilizar los ánimos. Tiene recursos para hacerlo, pero no convence. Y si las presiones salariales se agudizan, más lento será el proceso de estabilizar la economía. Estamos en tiempos difíciles.