Wanda Nara volvió a ocupar el centro de la polémica al publicar en sus redes una serie de tweets dirigidos, aunque sin menciones explícitas, a Mauro Icardi y Eugenia Suárez. Las declaraciones ocurrieron en paralelo al viaje que ambos realizan por Turquía, en una escapada que expusieron con naturalidad en sus cuentas personales.
En medio del revuelo, la empresaria aprovechó un comentario del periodista Gustavo Méndez como punto de partida para lanzar una cadena de acusaciones que combinan reclamos económicos, denuncias personales y señalamientos morales.
Las palabras de Wanda Nara
“Estoy esperando al chofer. Mientras te respondo a vos que trabajás de matarme y a tu entrevistada que pierde la dignidad dejando sus hijos para usar mis cosas, ropa y objetos en Turquía. Tengo pruebas de todo”, escribió Nara. Además, añadió que aún posee material que no publicó.
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En otro mensaje, subió el tono y expuso su lista de reclamos hacia Icardi: “Que pague alimentos 10 meses. Que se borre mis tatuajes, que ya cumplió el período que me dijo. Que apure el divorcio y deje de frenarlo. Que deje de gastar dinero en su venganza que ya lo vimos todos, está re feliz, se hace el ‘papá’ de nenes nuevos”.
Los tweets no pasaron desapercibidos. En uno de ellos, Nara resumió su frustración y exigencias: “Que se concentre en su carrera, que me tiene que pagar mucho dinero. En ese orden, por favor. Besos, Gus”. También aprovechó para ironizar sobre entrevistas: “Algún día te daré una nota con más contenido y libre, así te ahorrás de preguntar pelotudeces y el amor por Hello Kitty”.
El viaje de Mauro Icardi y la China Suárez
En paralelo, Eugenia Suárez optó por una respuesta más críptica. Publicó en sus historias de Instagram una cita de Santa Teresa de Ávila: “Nada te turbe. Nada te espante. Todo pasa. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta: solo Dios basta”.
El contenido, de tono espiritual y reflexivo, no mencionó a nadie, pero fue rápidamente interpretado como una alusión indirecta a la tensión con Wanda. La cita sugiere una actitud de desapego frente a los ataques recibidos, aunque no disipa el foco mediático.