Cinco horas y media pueden parecer una duración desmesurada para una película biográfica. Pero cuando el protagonista es Jorge Luis Borges, la extensión adquiere otra dimensión. Eso es lo que propone Mariano Llinás con "Biografía de Jorge Luis Borges", el documental de 330 minutos que el cineasta argentino presentó fuera de competencia en el Festival de Venecia.
Más que construir un relato definitivo sobre la vida del escritor, Llinás eligió rodearlo de preguntas, documentos, episodios y zonas todavía inciertas. Su intención, según explicó, fue apartarse de las certezas que durante décadas acompañaron la interpretación de Borges y explorar aquello que todavía permanece sin respuesta.
“Lo bueno que tiene la película para los ‘borgianos’ es que aporta incertezas. Durante mucho tiempo se ha trabajado con muchas certezas respecto a Borges y esta obra tiene el mérito de deshacer algunas y de descubrir otras nuevas”, señaló el director en diálogo con Efe.
La película nació de un encargo que terminó tomando un rumbo inesperado. Una fundación neoyorquina que conserva una importante colección de documentos vinculados con Borges se contactó con Llinás para registrar ese material. El cineasta decidió entonces ampliar radicalmente el proyecto y convertirlo en un documental de dimensiones mucho mayores.
“Hay que decir que no es una película producida, sino que es la historia de una desobediencia. Podíamos decir que de un trabajo mal hecho”, explicó con el tono irónico que caracteriza buena parte de su discurso.
Un Borges entre grandes temas y papeles cotidianos
Llinás, integrante del colectivo El Pampero y lector de Borges desde su juventud, cuando llegó a sus manos "Historia universal de la infamia", construyó el documental a partir de distintos escenarios y materiales relacionados con el escritor.
El recorrido pasa por Ginebra, ciudad fundamental en la adolescencia de Borges y también en sus últimos años, y por Buenos Aires, escenario central de su vida. Pero la investigación no se limita a los lugares emblemáticos ni a los grandes documentos literarios. También aparecen cartas, dibujos, objetos personales, facturas, cuentas y otros papeles aparentemente menores.
Esa combinación responde a una idea que el director considera profundamente borgiana: la convivencia entre aquello que parece trascendente y lo cotidiano, entre la literatura y los materiales más insignificantes de una existencia.
La invitación a la proyección en Venecia, donde el público tuvo una reacción cálida y las críticas fueron positivas.
“En su obra convive lo extremadamente áurico con lo mínimo, con lo que es casi basura”, sostiene Llinás.
Desde esa perspectiva, la película evita construir una imagen monumental y cerrada del escritor. En cambio, intenta observarlo desde distintos ángulos y dejar abiertas cuestiones que pueden resultar familiares para los especialistas, pero que todavía admiten nuevas interpretaciones.
¿Qué ocurrió exactamente en su relación con Macedonio Fernández? ¿Por qué Borges volvía una y otra vez sobre sus propios textos? ¿Cómo atravesó su progresiva ceguera? ¿Y qué explica que haya cortado por la mitad un ejemplar de "Inquisiciones", su primer libro de prosa, publicado en 1925? Son algunos de los interrogantes que aparecen en el recorrido de la película.
“Creo que la película llena a Borges de preguntas que en algunos casos existían antes y en otros tal vez son nuevas, o al menos yo no he leído antes. Es una biografía para rodearle de ignorancia y de cosas que no sabemos sobre él”, afirmó Llinás.
“No hay nada peor que una biografía que pretende dar respuestas”, agregó.
Mariano Llinás tiene experiencia en narraciones de largo aliento, como "Historias extraordinarias" y "La flor".
Cinco horas y media para contar una vida
La duración de "Biografía de Jorge Luis Borges" es, inevitablemente, uno de sus rasgos más llamativos. Son 330 minutos de película, una extensión que Llinás relativiza con humor.
Ante la pregunta sobre por qué necesitó semejante cantidad de tiempo, respondió: “Yo puse una secuencia detrás de otra y el resultado fue esa duración”.
La película llegó a Venecia fuera de concurso, en un festival que ya forma parte del recorrido internacional de Llinás y del colectivo El Pampero. Allí también tuvieron presencia trabajos vinculados con ese universo cinematográfico, como "Argentina, 1985", de Santiago Mitre, de la que Llinás fue guionista, y "Trenque Lauquen", dirigida por Laura Citarella.
La recepción en Venecia sorprendió al director. Según contó, el entusiasmo del público superó sus expectativas. “Yo nunca vi una recepción así, he ido a muchos festivales porque tengo una experiencia y nunca habíamos tenido una recepción con la calidez que vi en la sala, la alegría conjunta que tenían los espectadores. Todo el mundo estaba de fiesta”, celebró.