Este 1 de junio se cumple el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe, una de las figuras más fotografiadas, analizadas, imitadas y malinterpretadas de la historia. Ninguna estrella de Hollywood ha generado una industria tan vasta ni una mitología tan resistente. A cien años de su nacimiento, Marilyn ya no pertenece exclusivamente al cine ni al siglo XX: es un símbolo que atraviesa la literatura, la música, la moda, el arte y la política. Es, quizás, la gran ficción estadounidense.
Resulta difícil encontrar otra figura cuya vida privada haya sido examinada con semejante intensidad. Desde la monumental "Marilyn" de Norman Mailer hasta la novela "Blonde" de Joyce Carol Oates, pasando por los retratos más ásperos de James Ellroy o los episodios contados por Truman Capote, cada generación ha construido su propia Marilyn. Las actrices que la interpretaron en la pantalla (Theresa Russell, Michelle Williams, Ana de Armas, Ashley Judd o Mira Sorvino) tampoco interpretaron exactamente a la misma mujer. Cada una encarnó su propia versión.
La paradoja central de Monroe, esa "hermosa criatura", como solía llamarla Capote, es que el mundo la recuerda por aquello que ella pasó gran parte de su vida intentando superar. Hollywood la convirtió en la rubia definitiva, en el ideal sexual de la posguerra. Pero detrás de esa construcción había una mujer obsesionada con ser tomada en serio. "A mí nunca me darán el papel apropiado, algo que realmente quiera hacer. No me ayuda el aspecto físico", escribió Capote que le confesó alguna vez.
Leía a Fiódor Dostoievski, asistía a clases en el prestigioso Actors Studio de Nueva York y mantenía conversaciones sobre literatura y política que sorprendían a quienes esperaban encontrarse con el personaje que ella misma había creado. A esa rubia liviana e ingenua ya la había empezado a crear desde su primeros papeles breve, como en "All About Eve". Luego, lo consolidó en películas como "Gentlemen Prefer Blondes", "How to Marry a Millionaire", "Niagara" y "The Seven Year Itch".
Esa dualidad definió toda su carrera. Mientras los estudios insistían en encasillarla como la "rubia tonta", ella buscaba papeles más complejos. Los encontró parcialmente en "Bus Stop" y, sobre todo, en "The Misfits". Esta última, escrita por su entonces marido Arthur Miller y dirigida por John Huston, mostró una faceta dramática que anunciaba una segunda etapa artística que nunca llegaría a desarrollarse plenamente.
Sus amores, sus misterios
Su vida sentimental alimentó la leyenda tanto como sus películas. Se casó primero con James Dougherty durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde llegó el matrimonio con el deportista Joe DiMaggio, una relación breve pero intensamente mediática. Finalmente se unió a Arthur Miller, en una de las parejas más fascinantes de la cultura estadounidense de posguerra: el dramaturgo intelectual y la estrella más deseada del planeta. Ninguna de esas relaciones logró darle la estabilidad emocional que buscaba.
También quedaron para la historia sus vínculos con figuras del poder estadounidense. En la interpretación de "Happy Birthday, Mr. President" dedicada a John F. Kennedy en 1962 parecía condensarse toda la contradicción de Monroe: una mujer observada por millones y, al mismo tiempo, profundamente sola.
El final llegó demasiado pronto. El 4 de agosto de 1962 fue encontrada muerta en su casa de Los Ángeles. Tenía apenas 36 años. La causa oficial fue una sobredosis de barbitúricos, aunque las teorías alternativas nunca dejaron de circular.
A cien años de su nacimiento, lo más interesante de Marilyn no es el misterio de su muerte sino la complejidad de su vida, que quedó retratada (quizás de una manera amarillista) en la película "Blonde" de Netflix. Andy Warhol convirtió su rostro en arte pop; músicos como Elton John la transformaron en canción; generaciones enteras de cineastas, escritores y fotógrafos intentaron apropiarse de su historia. Ninguno logró contar realmente quién fue Marilyn Monroe.
Marilyn Monroe: Homenajes y más
A raíz del centenario, el mundo entero celebra a Marilyn Monroe. Importantes exposiciones en la Cinemathèque Française y el Museo de la Academia, en Los Ángeles, recuperarán su figura, a veces con objetos que pertenecieron a ella.
Entre los libros que se editarán en los próximos meses, destaca "Marilyn Monroe 100: The Official Centenary Book", que es el único libro oficial autorizado por Marilyn Monroe Estate. Estará compuesto por 275 fotografías, algunas firmadas por Cartier-Bresson, Beaton o Avedon.
Sin embargo, uno de los festejos más singulares ocurrió el viernes en Palm Springs: 1.037 personas caracterizadas como la actriz se reunieron para establecer un nuevo récord Guinness de la mayor concentración de imitadores de una misma celebridad. La cifra superó ampliamente la marca anterior, registrada en Australia antes de la pandemia, que había convocado a 254 participantes.
Vestidos blancos, pelucas rubias platinadas, labios rojos y copas de martini formaron parte de la postal que rodeó a Forever Marilyn, la monumental escultura de casi ocho metros de altura que reproduce la célebre escena del vestido levantado por el viento. Para participar, los asistentes debieron inscribirse previamente y recibieron un kit con los elementos necesarios para recrear la imagen.