Después de más de dos décadas de espera, este jueves 7 de agosto se estrena "Otro viernes de locos", la esperada secuela del clásico adolescente de Disney protagonizado por Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis.
Este jueves 7 de agosto llega la esperada secuela de la película de 2003, en donde ambas actrices intercambiaban sus cuerpos.
Después de más de dos décadas de espera, este jueves 7 de agosto se estrena "Otro viernes de locos", la esperada secuela del clásico adolescente de Disney protagonizado por Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis.
Las fans de "Un viernes de locos" (2003), que crecieron con la historia de madre e hija atrapadas en los cuerpos equivocadas, finalmente podrán reencontrarse con Anna y Tess Coleman.
La nueva película retoma el espíritu de la original, pero con una vuelta de tuerca: ahora es Anna quien está por convertirse en madrastra de la hija de su prometido, mientras que Tess debe lidiar con una nueva generación de enredos.
Lo que se mantiene es el ya clásico intercambio de cuerpos, esta vez más complejo: habrá cambios cruzados entre madre e hija, y entre la hija de su prometido y Tess. Como en la anterior, la magia se desata gracias a una galletita de la fortuna “que no les trajo precisamente eso”.
La cinta de 2003, dirigida por Mark Waters, fue en realidad un remake de "Un viernes alocado" (1976), protagonizada por Barbara Harris y una jovencísima Jodie Foster, de apenas 14 años, recién salida de "Taxi Driver". Cuando Jamie Lee Curtis supo que Lindsay Lohan sería su hija en pantalla, preguntó con ingenuidad: “¿A qué gemela interpretó?”, recordando el debut de Lohan en "Juego de gemelas" (1998).
La producción del filme original está llena de anécdotas. El productor Andrew Gunn reveló que en un principio pensaron en convocar a Jodie Foster para el rol de madre: “Esperaba que Jodie Foster estuviera dispuesta a interpretar a la madre en la nueva versión”, pero ella se negó. También fue considerada Annette Bening, quien abandonó el proyecto poco antes de empezar el rodaje. Su salida abrió la puerta para que Jamie Lee Curtis aceptara el papel con solo seis días de preparación. Incluso Sigourney Weaver estuvo en la lista de posibles reemplazos.
El guion también tuvo sus vueltas. Originalmente, Anna iba a ser una alumna aplicada. Sin embargo, Mark Waters lo desechó porque creía que convertiría la historia en “una hija nerd y una madre nerd” y prefirió el contraste entre una adolescente rebelde y una madre estricta.
Lindsay Lohan ganó el papel de Anna tras imponerse sobre una larga lista de jóvenes actrices que incluyó a Mischa Barton, Kristen Stewart, Mae Whitman, Evan Rachel Wood, Brie Larson, Emmy Rossum, Kristen Bell y Shiri Appleby. Michelle Trachtenberg también había sido elegida, pero se bajó por sus compromisos con "Buffy, la cazavampiros". Fue la segunda vez que Lohan se quedó con un protagónico tras la renuncia de Trachtenberg: la primera fue "Juego de gemelas".
La película costó 20 millones de dólares y recaudó más de 160 en todo el mundo. La crítica y la propia autora del libro original, Mary Rodgers, quedaron satisfechas. Rodgers llegó a decir que fue “la primera vez que los personajes parecían reales a pesar de lo irreal de lo que sucedía, y valientes en lugar de quejosos”.
Un viernes de locos también incluyó homenajes sutiles. El personaje del Señor Bates es una referencia directa a "Psicosis", como tributo a Janet Leigh, madre de Jamie Lee Curtis. De hecho, las fotos que aparecen en los créditos iniciales son imágenes reales de Curtis junto a su hija, Annie Guest. Y como todo clásico de culto, tuvo su cuota de cameos: la madre de Lindsay Lohan, Dina, aparece bailando en la escena final de la boda, mientras que el propio director Mark Waters figura como un hombre con un bebé en brazos.
El impacto de la película fue tal que Mark Waters volvió a dirigir a Lindsay Lohan en "Chicas pesadas" (2004), otro hito del cine teen.