La particularidad del proyecto es que no se trata de una mirada externa. La propia Moria supervisó el desarrollo de la historia y también tuvo intervenciones dentro del relato.
Sofía Gala interpreta a su propia madre joven en la serie de Netflix.
Tres actrices encarnan las distintas etapas del personaje: Sofía Gala, su propia hija, interpretará a la joven Moria, mientras Griselda Siciliani y Cecilia Roth darán vida a sus versiones adultas, componiendo un retrato coral que también incluye al mendocino Marco Antonio Caponi (Mario Castiglione), Joaquín Ferreira (Luis Vadalá), Rafael Ferro (Carlos Sexton) y Olivia Nuss (Sofía Gala Castiglione).
¿Y Susana Giménez? Por supuesto que forma parte de esta historia, y las encargadas de interpretarla son Micaela Riera en la juventud y Leticia Brédice en la adultez.
Moria Casán en primera persona
Intentar explicar a La One necesariamente tiene que empezar por sus frases: circulan entre generaciones que no necesariamente la vieron en el teatro de revista, en "A la cama con Moria", en "Brujas" o en los primeros años del "Bailando". Su lenguaje ya no le pertenece del todo. "Las usan los chicos en las escuelas y los políticos en el Congreso. Ya no me pertenecen, son de la gente. Soy una bestia pop que les regaló un idioma", dijo Moria en una entrevista con la revista Rolling Stone Argentina a propósito de la serie.
Una serie que nace a partir de una paradoja: ¿cómo contar la vida de alguien cuya vida ya fue contada miles de veces por ella misma? "Esto ya me lo venían ofreciendo hace como dos años y yo decía: 'De ninguna manera quiero hacer una serie sobre mi vida'. No quería porque me conocen tanto y lo he dicho tanto. Siempre digo que mi vida fue un set; un estudio televisivo ha sido el gran living de mi casa, porque yo conté mi historia primero a la gráfica, a los periodistas de todo el país, pero también después en la televisión. Ya me habían ofrecido antes hacer una película. Y como venían todos los días como atrasados, no atrasados, no sé, no podían llegar a mí, de alguna manera estaba frenado. Entonces, o el cine o la serie… y me quedo con la serie, porque pensé que podía extender más en capítulos un poco lo que era mi vida ya conocida".
El resultado, según contó, nació también de largas conversaciones con Javier Van de Couter. Moria participó del proceso aportando recuerdos, episodios y detalles de una vida que comenzó de una manera casi improbable: una estudiante de Derecho que un día salió de la facultad y terminó debutando en el teatro de revista. "Primero estuve hablando días y días enteros, contándole cosas de mi vida. Cosas que la gente de pronto sabe un poco, pero no sabe tanto. Los hechos inusuales como entrar al teatro después de salir de la facultad, sin pensar; eso ya solamente da para una película. Cómo una chica va a entrar así al teatro de revista…Todavía no me lo creo yo. Una piba que estudiaba… ¡Imaginate vos! Iba a ser abogada".
Moria Casán pasó de ser estudiante de Derecho a encandilar en las tablas de revista porteña.
La primera Moria, interpretada por Sofía Gala, es la joven que abandona la universidad y entra al teatro de revistas; Griselda Siciliani toma la posta en los años noventa, cuando La One se convierte en una fuerza televisiva y teatral; y Cecilia Roth encarna a la Moria más consagrada, la figura que ya ha convertido su propia identidad en un fenómeno cultural. Entre una y otra aparecen la dictadura, la primavera democrática, el menemismo, la televisión de los noventa, el "Bailando", la cárcel en Paraguay y los sucesivos acontecimientos que la volvieron un ícono.
También analizó su vínculo con las minorías. "Siempre con la margenialidad, porque yo sentía que eran los descartados. ¿Qué es esa falta de compasión y de respeto? Las minorías en este país, olvidadas y sin derechos, son maravillosas, son sensibles y geniales. Mis 'putis amigos', los máximos de mi vida; ellos han sido mi familia. En los setenta, a mis bailarines los tenía que ir a sacar todas las noches de la comisaría, mi amor. Yo nunca dramaticé porque tengo un gran humor, pero la desdramatización de la vida la hice a través del colectivo. El teatro de revista es lo más grande que hay. Y siempre estuve con la vanguardia. En los ochenta, el artista plástico Edgardo Giménez me hizo un body painting espectacular. También me iba a ver Federico Peralta Ramos, que era familia y me bautizó 'La Mucha'. En la noche yo era la mina más marginal dentro del medio comercial. En teatro hice 'Las tres viejas de [Alejandro] Jodorowsky'; 'Una visita inoportuna de Copi', que hacía de enfermera mambeada, en el Konex; también 'Julio César' de Shakespeare, dragqueeneada".
Sobre la edad fue tajante: "No existe. Pero existe porque tengo el calendario y voy a cumplir 80 años dentro de un mes, pero es lo único que yo no elegí, entonces no lo tengo. Estoy espléndida, con salud, nunca falté al teatro por enfermedad; en 60 años de carrera nadie me conoció enferma. En cambio, hubo muchas mujeres en la revista que no pudieron superar su físico. Pobrecitas, se quedaron desgastadas, muy dolidas. El físico tiene un límite y no pudieron crecer porque se entregaron a cosas que las voltearon. No pudieron superar su juventud, la vida las pudo".
Y también se permitió hablar de su hija, con quien se ve conectada en esta serie en un maravilloso juego de espejos a través del tiempo. "Ella es más rock, más música", dijo sobre su faceta de música (lidera la banda punk Fea). "Sofía es una melómana perdida, de las que se van a Londres a comprar vinilos y se queda en casa de amigos, hasta trabajó en una disquería del centro y le pagaban con discos. Yo amo Fea, la fui a ver a la casa de Fito [Páez] cuando se presentaron y me mató. Amo que ella necesite mandar toda esa creatividad a la garganta. Ella ama a Lou Reed, a John Lydon, a Lennon, a todos los actores americanos. Sofía es una intelectual gloriosa. ¿Y sabés qué? Yo soy otra intelectual. Somos intelectuales en otro packaging".
Moria no para de trabajar
Mientras Netflix prepara el estreno de la serie, Moria continúa al frente de "La mañana con Moria", el magazine diario de El Trece que conduce desde hace nueve meses. El programa la encuentra cada mañana combinando actualidad, espectáculos y entrevistas.
Paralelamente, mantiene una intensa actividad teatral con " Cuestión de género", obra en la que comparte escenario con Jorge Marrale, Paula Kohan y Ariel Pérez de María. Allí se distancia deliberadamente de los personajes que marcaron su etapa revisteril para asumir un registro dramático, interpretando a una madre atravesada por conflictos familiares y personales.
Y como si ese itinerario no fuera suficiente, el cine también tendrá su capítulo. Un día antes del estreno de la serie llegará a las salas " Yo, Narciso", dirigida por Adrián Suar y protagonizada por el propio actor junto a Natalia Oreiro. En la película, Moria interpreta a Graciela, la madre del personaje central.
La Moria de cada día
Cuando Moria popularizó en la televisión la frase "Si querés llorar, llorá", ya se intuía que era apenas el puntapié de una metamorfosis única: la de una artista que supo trascender el espectáculo tradicional para convertir su existencia entera en una performance ininterrumpida. Moria no solo sabe dar show: ella es el show.
En la primera década de este siglo, La One pulió su célebre lengua karateca en reality shows y programas de chimentos. Sus peleas levantaban pasiones, y lo siguen haciendo (ya sea en una charla de amigos o en YouTube). Y así se instaló en el habla popular, haciéndose meme cuando los memes todavía no existían. En algún momento, entre Silvina Escupidero y "¿Quiénes son?", se elevó a una nueva categoría creada por ella: la de la diva pop total.
El primer pilar de su fascinación popular quizás estuvo en la soberanía que siempre tuvo de su propia narrativa y de su propio cuerpo. Con su desparpajo sexual indiscutible (que ya en 1991 ponía nerviosos a los entrevistados de "A la cama con Moria") impuso su propio paradigma de libertad y vanguardia.
Pero La One siempre supo mutar sin perder jamás su centro. Desde el teatro de revistas tradicional hasta su inmersión absoluta en las redes sociales, supo captar la sensibilidad de su tiempo: en las noches del "Bailando", en su complicidad con la comunidad LGBTQ+, en el videoclip de la canción que Lali Espósito le dedicó en 2023...
Fue vedette, celebrity, jurado, polemista, meme, ícono queer y personaje de sí misma mucho antes de que las redes sociales convirtieran esa última condición en una profesión. Al final del día, Moria no pertenece a ninguna época porque las trasciende a todas. Habita ese Olimpo pop donde las leyendas ya son más que ellas mismas.