24 de septiembre de 2026 - 19:25

El último abrazo: una historia de amor donde se cruzan el tango y otros lenguajes

Carla Navarro estrena este sábado en el Le Parc una obra de danza teatro donde el tango se conjuga con la actuación, el contemporáneo y las imágenes en una pantalla.

El sábado 26 de septiembre, a las 21, la Sala Vilma Rúpolo del Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén) será escenario del estreno de El último abrazo, una obra que pone al tango como eje del movimiento y lo mezcla con danza contemporánea, actuación y una propuesta musical trabajada al detalle. Producida por Carta Negra Producciones y dirigida por Carla Navarro, la puesta recorre, con mirada de cine, los encuentros, la vida en pareja, las despedidas y el peso de los recuerdos, bajo una idea que la atraviesa: el amor no se va, se transforma.

Navarro integra una histórica familia de artistas del folclore cuyano y suma casi veinte Fiestas Nacionales de la Vendimia como bailarina, monitora y coreógrafa. Para ella, volver a los escenarios provinciales con esta obra tiene un significado especialmente emotivo. Las entradas están a la venta en EntradaWeb.com.ar.

De cara al estreno, Carla Navarro repasa la obra que dirige: sus lenguajes, el porqué de un título que ya es una promesa y las historias de familia que la atraviesan.

Carla Navarro lo dice sin vueltas: "Es una historia de amor". Y la ubica en la danza teatro, con el tango como lenguaje principal, "acompañado del contemporáneo y la actuación, ¿viste?". Adentro, explica, surgen "un montón de situaciones de la vida" de sus personajes. Hay cinco parejas en escena y un anfitrión, el actor Aníbal Villa, que guía el recorrido; Gisela Farina aporta el contemporáneo y Enzo De Luca, el canto. "Es un equipo genial", suma.

Un título, un gesto

Todo empezó por el nombre. Buscaban uno que los conectara a todos, "que con solamente leer el título sensibilice y conecte", y dieron con el abrazo: "un lenguaje universal", algo que, dice, nos une aun sin pensarlo. "Si pensás en el último abrazo, te llega como, ¿viste?, esa cosita ahí en el corazón".

De ahí al tango hubo un solo paso, y Carla lo explica desde el oficio: la toma con la que se baila el tango se llama, justamente, abrazo. "Por eso también el tango es protagonista en esta obra". Para la producción, además, el tango pone el ritmo y la intensidad justos para hablar de lo que sobrevive al paso del tiempo y a la distancia.

La idea que sostiene todo es simple: cuando en la vida pasan "situaciones bonitas, no tan bonitas", el abrazo "siempre tiene que venir ahí acompañando ese momento", sea de felicidad o de angustia. Por eso, dice, "es fuerte el título de esta obra".

La pantalla como personaje

La puesta suma otro lenguaje: el cine. "Hemos tratado de ingresar como también personaje principal la pantalla", explica. La historia se lleva a los años 50 y 60 y se completa con un gran trabajo de filmación en distintos lugares y épocas: la vida de esa pareja "grabada cinematográficamente". El resultado, define, es una obra de teatro, pero "como si fuese una película". Es, resume, "un conjunto de un montón de cosas que hemos podido ingresar en esta obra".

Las raíces

Hay, además, una capa más íntima. Carla viene de "una familia de músicos", aclara: "de cantantes". Empezó bailando de muy chica, "esa es como mi herramienta principal" señala, y ya de grande se dedicó profesionalmente al canto, que comparte desde siempre con su mamá, Yolanda Navarro: "hemos cantado toda la vida". Entre sus tíos están Armando Navarro, del dúo Oyarzábal-Navarro, y Fabián Navarro, "el que escribe en la familia".

De esa herencia salieron dos canciones que forman parte de la obra: "Mensaje musical", que Fabián le hizo a los abuelos de Carla, y "Siete años de perdón". Fabián compone sobre todo folclore, así que reversionaron los temas y los grabaron de cero para que entraran en una obra de tango. "Me encanta, porque he podido meter en esta obra de tango un poco de mis raíces", dice.

Todo eso, destaca, la dejó "cargada de información", musical y artística, y "me ha ayudado un montón" a volcar sobre el escenario lo que estudió en estos años: actuación, danza y canto. "Ahora puedo plasmar esto en esta obra".

Queda, entonces, el abrazo: el de la toma que sostiene a dos cuerpos en la pista, el de las despedidas que la obra pone en escena y el que, para Carla, tiene que estar siempre ahí, en la alegría o en la angustia. Su cierre es una invitación sencilla: una historia "muy hermosa para que la puedan ver en el Le Parc".

Equipo artístico

Dirección general: Carla Navarro.

Asistente de dirección: Sol Gómez.

Asistente coreográfico: Gonzalo Juárez.

Asistente de danza contemporánea: Gisela Farina.

Asistente actoral: Aníbal Villa.

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