Julieta Zylberberg como Yiya Murano: "Me basé en la monstruosidad y la falta de afecto por todo"
El 13 de noviembre se estrena Yiya, la gran miniserie de Flow que cuenta la historia de la envenenadora de Monserrat y que tuvo su lanzamiento con un importante evento en Buenos Aires, en el que Los Andes estuvo presente.
María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, conocida como Yiya, no es un personaje, fue una mujer fría y letal que pagó una condena de solo 13 años por el asesinato de tres amigas que formaban parte de su círculo íntimo, y de la cual siempre quedó la sospecha de que habría matado tal vez a diez más, aunque nunca se pudo probar. Flow, Kuarzo e Idealismo Contenidos son los creadores de Yiya, la coproducción de una miniserie de cinco capítulos que muestra los momentos más importantes de su vida, que estrena el 13 de noviembre en la plataforma de Telecom.
Para el lanzamiento, las marcas realizaron un gran evento en Buenos Aires al que Los Andes fue invitado, junto con medios de otras provincias, para participar de junkets con los actores, alfombra roja, y avant premiere del primer capítulo.
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Por la mañana, en los estudios donde se realizarían las entrevistas, un ir y venir de periodistas, encargados de la organización y actores de primera línea fueron precalentando los entusiasmos por la jornada que se avecinaba. En dos estudios de televisión distintos, los organizadores habían dispuesto sendos sets para entrevistar en uno a Julieta Zilberberg, que encarna al personaje al momento de los homicidios; a Cristina Banegas, la Yiya de los últimos años; y a Pablo Rago que interpreta al periodista (que existió y que en la historia funciona como un narrador presente) que logra recopilar gran cantidad de información y obtiene el último testimonio de Yiya Murano. En el otro set, estaban Laura Novoa y Cecilia Dopazo, dos de las amigas y víctimas de Yiya.
El elenco se completa con Mónica Antonopulos, Diego Cremonesi, Rochi Igarzabal, Boy Olmi, Malena Narvay, Miguel Angel Rodriguez, el Purre y Carlos Portaluppi, entre otros grandes actores.
Seguramente Yiya se convertirá en uno de los estrenos más importantes del año, tanto por la historia de “la envenenadora de Monserrat” como por la intensidad y belleza de la realización. La serie fue escrita por Marcos Carnevale y tiene a Mariano Hueter como director y showrunner, con producción de Martín Kweller y producción ejecutiva de Maru Mosca.
La nueva apuesta original de Flow llegará muy pronto en exclusiva a su servicio On Demand. Con este lanzamiento, la plataforma refuerza su compromiso con la ficción nacional y su apuesta sostenida por acompañar, año tras año, el crecimiento de la industria audiovisual local.
Los Andes participó, junto a otros medios, del set de entrevistas con Julieta Zulberberg, Cristina Banegas y Pablo Rago.
-¿Qué tuvieron en cuenta para interpretar un personaje tan siniestro?
-Julieta Zylberberg: De su monstruosidad y apatía, ¿no? De esa falta de afecto por todo y por todos, de esa falta de escrúpulos de los psicópatas, de cómo una persona encadena sus acciones en base a una psicología psicópata.
-Cristina Benegas: Sí, algo parecido a lo que dice Juli. Creo que la estructura psíquica de una psicópata asesina es algo eh interesante para actuar, para construir una realidad imaginaria, que es la ficción. Es muy estimulante, muy atractivo porque en general estas personalidades suelen ser atractivas para el morbo que todos tenemos- Además fue muy divertido hacerlo.
-Pablo ¿Cuánto tuviste que investigar acerca del personaje que encarnas?
-No mucho, más que charlar con Mariano Hueter, el director. Obviamente contamos todos con la información que teníamos en esa época: hay videos, fotos, notas en los que aparecía Yiya, más allá de lo policial. Yo tenía algún recuerdo… Me acuerdo que en el 93, si no me equivoco, en Telefe me encontré con el hijo, Martín. Él trabajaba ahí, hacía efectos especiales y tenía muchas ganas de contar la historia. Me tuvo sentado como 40 minutos contándome de su mamá, pero donde él era protagonista. La verdad que es una historia que, a mí en su momento me daba como un poco de rechazo que se volviera una celebridad una persona que había cometido los crímenes que cometió, así que me mantuve alejado de eso. Y después para trabajar, contar con eh Cristina Banegas sentada enfrente y jugar a que somos Yiya y el entrevistador. Con eso fue suficiente.
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-Ustedes representan dos presentes diferentes de Yiya ¿Cómo fue la interacción en ese sentido?
-JZ: En nuestro caso fue interesante porque somos la misma persona y a la vez fue bastante tácito porque no hubo mucho tiempo de encuentro, pero sí nos conocíamos con Cris como actrices y como personas entonces fue como imaginar qué era lo que ella iba a agarrar y viceversa. Y luego cuando vimos la serie dije, "Qué bien cómo hicimos la misma." Porque recién nos encontramos al final de la filmación eh juntas y fue un buen espejo, estuvo bárbaro.
-Pablo Rago: Totalmente, parece como que hubieran trabajado mucho juntas.
CB: Yo me acuerdo que había tomado la decisión, que cumplí, de fumar en todas las las escenas. Y vi algo de Juli, me fijé cómo agarraba el cigarrillo, entendí como jugaba todo el tiempo. Tenía cierta intención de tomar gestualidades, ritmos, miradas. Por otra parte, creo que conociendo a Julieta, habiendo trabajado con ella en la película Puán, en la película Géminis, y de haberla visto actuar mucho desde chiquita, podía tener imágenes de ella y podía trabajar con eso perfectamente.
-JZ: Sí, también cuando me mostraban fotos de Cris producida, estábamos parecidas. Total la magia.
-El personaje de Pablo se hace muchas preguntas en torno a Yiya ¿Qué preguntas se hicieron ustedes en todo el proceso?
-PR: Me sirvió mucho ir transitando el personaje a medida que lo íbamos grabando. De hecho, nosotros grabamos en continuidad del capítulo 1 al 5 porque era un solo decorado donde nosotros grabábamos, no es que íbamos para adelante o para atrás, como suele pasar, así que estuvo bueno porque apareció un juego de “el gato y el ratón” donde yo trataba de averiguar, ya no si Yiya, sino Cristina me estaba mintiendo, ¿no? Había muchos juegos de miradas, pausas, tiempos, hay formas de respuestas muy interesantes porque no sabemos qué es cierto o qué no de lo que conocemos de la historia de Yiya Murano, porque ella era una mitómana, una mentirosa, una psicópata. Entonces, nunca vamos a llegar a conocer exactamente la verdad de qué hizo y qué no hizo. Fue muy divertido entrar en ese juego, muy divertido trabajar juntos porque además era la primera vez, no nos conocíamos ni personalmente, pero hubo ahí un matcheo rápido con Cristina. Y a Julieta la conozco desde que era chiquita, que la veía en la tele y ya la admiraba. Después trabajamos en la novela “Enséñame a vivir” y tuvimos un par de escenas juntos muy divertidas también. Por otro lado hay algo de la creatividad que permite eh Mariano Hueter como director, que tiene mucha experiencia a pesar de ser tan joven, que te deja jugar, se ve que le gustan mucho a los actores porque te mira y después filma. O sea, te deja actuar.
-JZ: Sí. Hubo mucha libertad por parte de Mariano y de Maru Mosca, que es la productora ejecutiva que estaba siempre atenta: “¿Qué necesitas? ¿Qué quieren? -Tal cosa estaría bueno. -Listo, se trae, se hace” Con mucho amor hecha realmente la serie. Eso fue.
-CB: Ese amor fue un contrapunto con la sordidez de la historia, ayudándonos a interpretar la oscuridad del alma.
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-Julieta ¿Cómo te preparaste para esos momentos donde tenés que demostrar algo muy fuerte, ese carácter que tiene ella frente a las muertes?
-JZ: No sé si me preparo mucho. Me parece que está bien habitar los momentos. Cada uno tendrá su manera, quizás hay actores que necesitan estar encerrados, haciéndose la cabeza y salen y hacen la escena. Trabajo con el verosímil que uno maneja de niño, porque me acuerdo mucho de mí cuando era chica, que hacía juegos que me duraban todo el día con historias en las cuales, mientras iba al colegio, estaba almorzando, o lo que fuera, yo estaba en mi historia y todo era parte del juego que yo iba sosteniendo conmigo misma. Algo de eso me parece que está bien repetirlo profesionalmente, habitando el momento. Cuando estás ahí, de verdad, pasa y sale bien. No hay mucho más que eso.
-CB: En mi caso coincido bastante con Juli, creo que mucho en el puro “aquí y ahora” del rodaje o de un ensayo de una función de teatro, en lo que está sucediendo en ese momento, en cómo imagino, asocio y me pongo presente. Es una técnica también.
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-¿Cómo hicieron luego para despojarse de los personajes?
-PR: Con Cristina, irnos a charlar de la vida afuera del decorado. Y Julieta, que es una persona muy lúdica, saca de su cartera cartas, juegos de mesa, juega el truco después de almorzar con el equipo técnico a los gritos, como una desaforada este si gana
JZ: (se ríe) Me cuesta más bajar del partido de truco que de las escenas.
CB: Creo que es más un mito sobre la actuación eso de sacarse el personaje. En general como es un puro presente y no hay cortes, no hay que volver a escena, no existe eso. A veces he hecho obras muy difíciles como tragedias griegas, pero eh nunca me pasó eso de sentir que quedaba tomada por el personaje.
-Julieta, tus compañeras Laura Novoa y Cecilia Dpazo mencionaron lo fácil que les resultó hacer su parte de víctimas por tu forma de encarnar el personaje avasallante. ¿Lo trabajaste mucho o fluyó naturalmente?
JZ: Fue muy divertido. Nos matamos de risa con las chicas antes de que murieran. Fue divertido. Y lo pensamos así, como una mina que no les daba tiempo a pensar, que era mucho más veloz que ellas, muy calculadora y que las iba arrastrando por donde ella quería. Eso tiene cierto humor también. Es gracioso el personaje de la mandona porque es la que organiza todo, y las demás se relajan.
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-¿Qué balance del personaje hicieron después de terminar la filmación?
PR: Hay algo que tiene la serie, que si bien refleja a ese personaje nefasto que fue Yiya en su época, que haya sido una celebridad en la tele es algo que siempre me hizo mucho ruido. La serie no deja de ser una ficción muy entretenida, visualmente muy linda, con muy buen elenco, con unas actuaciones increíbles. Hay algo también que me pasó, y es que Cristina tenemos casi todas las escenas solos, y ver lo que estaban haciendo las chicas, con todos los maridos y los amantes, toda esa parte que yo no vi cuando se filmaban, me deja una sensación de algo que siendo dramático tiene una cosa de comedia sutil. Ves que al personaje la está tapando el agua porque se le viene la noche y sigue para adelante igual.