6 de agosto de 2026 - 14:27

Fenómeno del folclore: tras brillar en Cosquín y Viña del Mar, Campedrinos desembarca en el teatro Mendoza

El dúo de folclore regresa a la provincia para actuar este sábado 8 de agosto en el teatro Mendoza.

Mendoza recibirá este sábado 8 de agosto a Campedrinos, el dúo integrado por Sergio Prada y Agustín Fantili, que se presentará desde las 21.30 en el Teatro Mendoza con su “Mate y Folklore Tour”. El espectáculo propone un recorrido por los sonidos tradicionales argentinos con una mirada renovada, combinando el respeto por las raíces del folclore con una impronta contemporánea.

El concierto llega en un momento de gran reconocimiento para el grupo, que este año obtuvo el Premio Consagración en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín y representó a la Argentina en la competencia folclórica del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, donde logró el segundo puesto con “La Zamba”. Las entradas para la función están disponibles a través de Entradaweb.

Los recuerdos de Campedrinos

- ¿Qué queda de esos dos chicos que buscaban un lugar en el ruedo argentino?

- A veces miramos para atrás y nos cuesta creer todo lo que pasó. Éramos dos pibes de 15 años que viajaban a Cosquín a pegar afiches, a cantar donde sea que nos dieran un espacio y a buscar alguna peña que nos permitiera mostrar lo que hacíamos. Teníamos muchísimos sueños, pero seguramente no imaginábamos todo el camino que íbamos a recorrer. Hoy sentimos mucho orgullo por esos chicos, porque fueron muy insistentes y nunca dejaron de creer. La Consagración en Cosquín fue muy movilizante porque significó volver al lugar donde comenzó gran parte de nuestra historia y recibir uno de los reconocimientos más importantes del folklore. Y casi inmediatamente apareció Viña del Mar, que nos permitió llevar una zamba argentina a uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica. De aquellos pibes queda prácticamente todo: las ganas, la amistad, la ansiedad antes de salir a cantar y esa necesidad de disfrutar cada oportunidad como si fuera la primera. Obviamente crecimos, aprendimos y hoy tenemos más responsabilidades, pero seguimos emocionándonos y jugando como cuando arrancamos, cuando nos sentamos con una guitarra y aparece una canción. Tratamos de no perder nunca esa esencia.

Cómo es la nueva gira

- Y mirando hacia adelante ¿Qué se propusieron lograr con “Mate y Folklore”?

- Con “Mate y Folklore” nos propusimos dar un paso más en la manera de presentar nuestras canciones. Queríamos que no fuera solamente un recital donde una canción termina y empieza la siguiente, sino crear una experiencia, contar historias, una hermosa escenografía, y generar un verdadero encuentro con la gente. El mate representa mucho de lo que somos: la amistad, los viajes, la familia, las charlas, las guitarreadas y esos momentos simples que terminan siendo los más importantes. Por eso funciona como el hilo conductor del espectáculo. También queríamos mostrar las distintas caras de Campedrinos. Hay momentos íntimos, otros emotivos, partes con humor y, por supuesto, momentos para cantar, bailar y vivir el folklore con toda su energía. Buscamos que cada persona que entra al teatro sienta que forma parte de la reunión, de un encuentro y no que solamente está mirando desde una butaca. Después de tantos años recorriendo festivales, peñas y distintos escenarios, esta gira también representa la posibilidad de encontrarnos con el público de una manera más cercana y de mostrar todo el universo que existe detrás de nuestras canciones.

La clave de su visión de folclore

- Han cruzado universos musicales, hilvanando la tradición y el fenómeno urbano. ¿Cómo se hace para abordar estos cruces sin perder el ADN?

- Creemos que la clave está en no forzar los cruces. No pensamos primero en juntar géneros para después buscar una canción, sino que tiene que existir una conexión real entre los artistas, una historia que queramos compartir y una canción que tenga sentido para todos. Nuestro punto de partida siempre es el folklore. Crear canciones que nos identifiquen o buscar esos clásicos que a ambos nos interpelaron de alguna manera, como así nuestra manera de cantar e interpretar el folclore están presentes porque son parte de nuestra identidad. Después nos gusta abrir la puerta para que cada artista aporte su universo y su forma de sentir la música. Demostrar que una buena canción puede emocionar a distintas generaciones independientemente del genero del que venga el artista y que la propuesta no pierda su esencia.

- ¿Cómo ha recibido el público estos cruces y en qué medida nutren a Campedrinos?

- El público recibió estos encuentros con mucha alegría y también con sorpresa. Muchos jóvenes llegaron al folclore a través de artistas que ya seguían y terminaron descubriendo canciones, autores y ritmos que quizás no conocían. Y a nosotros nos nutre muchísimo, porque nos lleva a escuchar, a aprender y a salir de lugares cómodos. Cada colaboración nos deja una enseñanza y una nueva manera de mirar nuestras propias raíces.

Un dúo con proyección

- ¿El paso por Viña abrió un camino internacional? ¿Buscan llegar al mercado latinoamericano?

- Sí, totalmente. Viña fue una experiencia que nos abrió mucho la cabeza. Estar frente a un público de distintos países y comprobar que una zamba podía emocionar más allá de nuestras fronteras fue muy fuerte. La música tiene la capacidad de atravesar cualquier límite cuando la historia está contada con verdad. Nos encantaría seguir recorriendo Latinoamérica. Sentimos que hay una identidad que nos une como continente y, al mismo tiempo, una riqueza enorme en los ritmos y las tradiciones de cada país. Queremos llevar nuestro folclore, pero también encontrarnos con esas músicas y aprender de ellas. Más que pensar únicamente en conquistar un mercado, pensamos en construir un público y generar vínculos reales. Queremos que alguien en Chile, Uruguay, Perú, Colombia o México pueda escuchar una canción nuestra y sentirla cercana, aunque hable desde una raíz argentina. Viña fue una puerta muy importante y también una confirmación de que nuestras canciones pueden viajar. Ahora el desafío es seguir trabajando, volver a esos lugares y lograr que ese camino internacional sea cada vez más grande.

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