Nicolás Cabré y Rocío Pardo decidieron renovar por completo el living de su casa. Lejos de la decoración tradicional, la pareja eligió una sofisticada combinación que busca serenidad y confort familiar, un cambio que compartieron entusiasmados en sus redes sociales mientras se preparan para disfrutar de los próximos eventos deportivos en comodidad.
El gran protagonista del espacio es un sillón modular en formato L de perfil bajo y tamaño gigante. Está tapizado en una tela de lino y algodón premium de color off-white, una tonalidad que esquiva deliberadamente el blanco puro para evitar la frialdad y generar un entorno acogedor.
El porqué del estilo Scandinese en el hogar
Esta elección responde a la tendencia del "warm minimalism" o minimalismo cálido. El diseño fusiona la simplicidad escandinava con la estética zen de Japón. El secreto de su funcionamiento radica en equilibrar la ausencia de excesos visuales con el uso de texturas naturales y luces difusas. Al reemplazar los muebles sintéticos por maderas nobles y fibras, el ambiente deja de sentirse vacío o frío para convertirse en un refugio terapéutico que reduce el estrés diario.
Troncos naturales y luz difusa en sintonía zen
Para complementar esta atmósfera, colocaron en el centro dos mesas ratonas hechas con troncos de madera maciza que conservan sus vetas naturales y formas orgánicas. Debajo de la televisión, un banco bajo de madera clara sirve como rack para organizar los dispositivos sin sobrecargar la vista.
La iluminación se diseñó detalladamente para preservar la calma. Una lámpara trípode de madera con pantalla de tela aporta una claridad tenue, mientras que cortinas translúcidas de gasa de lino y algodón tamizan la luz del día. En el suelo, una cabeza de Buda y cestos de fibras naturales terminan de definir el espíritu relajante de la habitación.
Un cuadro cubista como el corazón de la casa
La decoración cuenta con un elemento con alto valor sentimental sobre la pared principal. Se trata de un cuadro moderno de estilo cubista que retrata a Nicolás y Rocío junto a Rufina, la hija del actor. La pintura utiliza tonos beige, gris y terracota, aportando el único quiebre de color en un living diseñado para el descanso y la unión familiar.