La separación entre Chechu Bonelli y Darío Cvitanich impactó con fuerza en el mundo del espectáculo y el deporte. La noticia sorprendió a quienes seguían de cerca la historia de una de las parejas más estables y queridas del ambiente.
La decisión generó una enorme repercusión en el mundo del espectáculo. La modelo y el ex jugador de Boca Juniors comparten la crianza de sus tres hijas.
La separación entre Chechu Bonelli y Darío Cvitanich impactó con fuerza en el mundo del espectáculo y el deporte. La noticia sorprendió a quienes seguían de cerca la historia de una de las parejas más estables y queridas del ambiente.
Compartieron catorce años de relación, tres hijas, varias mudanzas internacionales y una vida construida sobre decisiones que pusieron al vínculo por encima de los intereses individuales. El fin de esa etapa marcó un cierre inesperado, no por escandaloso, sino por lo que representaba.
La relación comenzó en septiembre de 2011, cuando Cvitanich, entonces jugador de Boca Juniors, se animó a escribirle a Bonelli luego de una entrevista. En ese momento, ella combinaba el modelaje con su creciente carrera en televisión deportiva.
Venía de una ruptura reciente y no buscaba nuevos vínculos, pero aceptó iniciar un contacto que pronto se transformó en una relación seria. En menos de un año, enfrentaron su primer gran desafío: Cvitanich debía regresar al Ajax, en Países Bajos, y Bonelli, con 26 años y una carrera ascendente, eligió seguirlo. Describió su llegada a Europa como un cambio radical, lleno de incertidumbre, pero con la convicción de estar al lado del hombre que amaba.
Poco después del regreso a Países Bajos, se mudaron a Niza, Francia, donde nació Lupe en 2013. En 2014, se casaron en San Nicolás, en una ceremonia íntima rodeada de familia y amigos. En 2015 se instalaron en México y allí nació Carmela. Luego, en 2016, el fútbol los llevó a Miami. Durante todos esos años, Chechu fue construyendo una vida familiar lejos de Argentina.
En 2017 regresaron a Buenos Aires: Cvitanich volvió a Banfield y Bonelli retomó su lugar en los medios. Durante ese período, consolidaron su imagen de pareja sólida, visible tanto en las redes como en los gestos cotidianos. En 2022, otra mudanza los llevó de vuelta a Estados Unidos. En Miami nació Amelia, su tercera hija. Bonelli compartió cada etapa del embarazo en sus redes y reveló las dificultades que enfrentaron, incluida una enfermedad familiar, pero también celebró la alegría de seguir ampliando la familia.
La última gran muestra pública de afecto fue en febrero de 2024, cuando Chechu le dedicó un mensaje por su décimo aniversario de casados. “En medio de turbulencias fue cuando más fuerte me apretaste. Te amo. No me sueltes nunca”, escribió entonces, sin saber que ese sería el último gesto romántico compartido públicamente. En mayo comenzaron a circular versiones insistentes de crisis, alimentadas por el silencio de ambos.
En LAM se habló de un desgaste emocional. Según los panelistas, Cvitanich ya no vivía en la casa desde hacía semanas. La versión fue finalmente confirmada por Juan Etchegoyen en Infobae en Vivo, luego de conversar con Cvitanich, quien optó por una respuesta concisa y respetuosa.
“Se termina una relación de 14 años, no son dos días. Por las nenas fue todo bastante bueno dentro de lo lógico en una separación”. Rechazó cualquier versión escandalosa y aseguró que no hubo terceros ni conflictos mayores. Sobre Bonelli, solo tuvo palabras de reconocimiento: “Es una gran mujer y mamá de mis hijas. Eso no va a cambiar”.