El dibujante, humorista y escritor Miguel Repiso, más conocido como Rep, es uno de los referentes indiscutidos del humor gráfico y la ilustración en la Argentina. Con más de cuatro décadas de trayectoria, sus trabajos en Página/12 lo convirtieron en un observador agudo de la realidad nacional, al tiempo que desarrolló una prolífica obra como autor de libros que van de la historieta a la biografía ilustrada. Dueño de un trazo inconfundible y de una mirada crítica y sensible, Rep combina la militancia cultural con la experimentación artística. Este fin de semana llegará a Mendoza para participar de la Feria del Libro local. Primero estará en San Rafael el domingo 28 a las 21 hs, y allí, como él mismo señala, expondrá su “tesis sobre Quino”. Mientras que el lunes 29, en el Le Parc y a las 17 hs, sostendrá una charla vía Zoom con Martín Caparrós, periodista y narrador argentino, autor de títulos imprescindibles como La voluntad, El hambre, Ñamérica, Antes que Nada.
Ambos presentarán su proyecto conjunto La verdadera vida de José Hernández (contada por Martín Fierro).
Estilo habló durante la semana con Miguel Rep para conocer algo más sobre la participación de ambos en la Feria del Libro de Mendoza.
—Una de tus intervenciones será una entevista con Martín Caparrós, ¿es así?
—No es una entrevista, es una charla sobre nuestro libro. Hemos publicado hace un par de meses un libro que se llama La verdadera vida de José Hernández (contada por Martín Fierro). Así como Hernández contó a Martín Fierro, en este libro Martín Fierro cuenta la vida de Hernández, en versos escritos por Caparrós. Yo lo que hago ahí es acompañar a Martín con ilustraciones que complementan. No es que ilustro lo que él dice, porque ya está escrito en palabras, sino que complemento lo que a mí me parece que es la vida de Hernández y las escenas y las fotos que faltan. Él va a salir por Zoom desde Madrid, porque vive allí, y yo voy a estar en el Le Parc.
—¿Pero habrá algo también sobre la presentación del último libro de Caparrós, Antes que nada?
—Ahí lo que ocurre es que yo hice la tapa. Si pinta en algún momento, hablaremos de Antes que nada. Sucede que a la vez que yo hacía la tapa del libro Antes que Nada, y que él me planteó hacer la vida de Hernández, también trabajamos para el diario El País haciendo audiovisuales. El primer ciclo de audiovisuales donde él habla del futuro y el segundo ciclo fue Cacocracia, que se encuentra por YouTube. Cacocracia es el gobierno de los malos, de los peores, y entonces ahí contamos la vida de Trump, de Milei, de Meloni, bueno, de los que consideramos peores. Esos cuatro trabajos, digamos que hicieron que conviviéramos bastante con Martín, a pesar de los kilómetros. Y es todo como una especie de gran menjunje laboral donde se mezcla que yo lea toda la biografía terrible, hermosa, de Antes que Nada y haga la tapa, que yo ilustre el Hernández simultáneamente a él, que lo va escribiendo, y también hacemos el trabajo este. Así que para mí encontrarme con Martín en Zoom en el Le Parc es encontrarme con alguien con el cual estoy todo el tiempo trabajando.
—Ustedes tienen una amistad de muchos años, porque en una época fueron compañeros en Página 12…
—Él hacía Página 30 y yo colaboraba con eso. Me he cruzado muchas veces en distintas instancias laborales o de amistad o de acciones también. Recuerdo que en plena crisis del 2002 nos juntamos para tomar la City Porteña y hacer un mercado de trueque. Convocamos a gente con la que tomamos toda la City Porteña, que en ese momento era álgida por el tema de la devaluación, y pusimos mesas y un montón de gente que hacía trueques y fue tremendo como manifestación de esa crisis. Así que siempre nos cruzamos, por supuesto desde la palabra, desde lo literario y yo desde el dibujo. Tenemos una amistad que en este caso es de muchos kilómetros separándonos.
—¿Y en San Rafael vas a hablar sobre Quino?
—Voy a presentar mi tesis sobre Quino, que tiene que ver con lo que yo opino que es el aporte de Quino al humor gráfico argentino e internacional, digamos universal, y también, bueno, mi mirada como admirador, colega y amigo también, porque lo fui y mucho. Y quiero mantener siempre encendida la tea de Quino. Que no se adormezca y que como buen clásico sea releído en los nuevos tiempos, porque eso es un clásico: ser reinterpretado y ser releído, y para eso voy a hablar de su obra y su vida. Tengo muchas ganas de hablar sobre él.
—Y acá en el Le Parc vas a hacer algo sobre Quino tambien?
—A Quino lo gasto en San Rafael y lo que voy a hacer en Le Parc, ademas de cruzarme con Martín Caparrós presentando el libro Hernández, en otra mesa tal vez me cruce (aunque no está confirmado) con Juan Sasturain hablando de Juan Giménez. Principalmente el que habla es Juan Sasturain, porque Juan lo publicó en Fierro. Juan (Sasturain) publicaba la revista Fierro y la verdad es que con Juan Giménez tengo una relación extraña, lateral, que es que yo trabajaba en Skorpio, la revista donde él publicó por primera vez. Estaba ahí y lo vi cuando publicó su primera historieta, As de pique. Y después me lo crucé en Fierro y también algunas veces que fui a visitarlo a la playa de Sitges, en Bracelona, donde vivía.
Recuerdo que cuando Fierro hizo un concurso muy grande con varios ítems, Juan Giménez ganó uno de esos concursos, y yo hice una historieta de tres páginas presentándolo como ganador. Hice como una especie de historieta ensayo sobre Juan. Me acuerdo que en uno de los ítems también ganó Fontanarrosa, en ese número especial de Fierro, y la presentación de Fontanarrosa le tocó a Carlos Nine, que era un jodido, y se la pasó pegándole palos al premiado. Así que, eso es lo que pasa cuando un ilustrador es presentado por un humorista, algo la liga (risas). Así que ahora voy a ir y voy a pedir disculpas en público…
—¿Aparte de todo esto que hemos charlado, estás en algún nuevo proyecto ?
—Estoy tremendamente imbuido en un libro sobre Charly García. Yo hice tres biografías: una se llama Evita, nacida para molestar, otra se llama Diego Maradona nacido para molestar y la última fue Messi, nacido extraterrestre. Y ahora la estoy emprendiendo, estudiando con mucha precisión la vida y la obra de Charly García. Estoy totalmente tomado por eso. Solo me dejo salir de ahí por la beba (Miguel fue padre recientemente) y por los viajes. Este año publiqué algunas cosas, como el único cuento infantil que escribió Osvaldo Soriano y salió hace un par de meses.
—Igual prácticamente todos los días ejercés de comentarista de la vida tormentosa de la Argentina en el Página 12…
—Y bueno, yo estoy desde hace 38 años en Página 12. Así que me van tocando distintas tragedias argentinas. Y considero que esta es una de ellas y no es que yo tenga una especie de sermón, simplemente lo que hago es laboratorizar este momento extrañísimo del país y del mundo. Lo que hago es eso, tratar de acompañar de alguna manera ilustrando el fantasma, porque estamos llenos de fantasmas que no tienen formas y lo que tiene que hacer un dibujante es darle forma para quitarle poder al fantasma. Pero, a la vez, soy uno más de los angustiados, solamente que a veces puedo tomar una distancia y pensar y dibujar. No puedo hacer otra cosa que acompañar estos tiempos.