En 2019 se me ocurrió contar una historia de una realidad alternativa ("ucronía" es el término) donde John Lennon no es asesinado, porque a Mark David Chapman —su asesino—, segundos antes de sacar el arma de su bolsillo, se lo lleva puesto un Mustang que viene al palo por la avenida Central Park West y lo escupe veinte metros más allá sobre la calzada. Lennon y Ono terminan siendo testigos del accidente fatal.
La canción termina diciendo: "Imaginate esto. Es Nueva York, 2005. George venció al cáncer y Los Beatles tocan el Central Park esta noche". Sé que es políticamente incorrecto postular un futuro contrafáctico gracias al deceso de Chapman, dado que aún vive; entiendo que puede interpretarse como que estoy deseando la muerte de alguien que todavía respira. No es mi idea desear la muerte de nadie, lo aclaro; que Chapman siga guardado donde está. Mi idea fue homenajear a John con algo políticamente incorrecto como él.
Embed - El mañana nunca sabe - Episodio 1
Años antes de componer Picture this, Lennon me inspiró para otra historia. En realidad, su canción Tomorrow never knows, del disco de Los Beatles Revolver (1966), me hizo alucinar una odisea de viajes en el tiempo donde un científico del CRICYT, allá a finales de los 90, descubre la forma de perforar las capas del tiempo escuchando dicha canción en un ambiente especialmente preparado para la experiencia.
El mañana nunca sabe (así se llama la novela-serie de YouTube) siento que está abrazada por un fuerte sentimiento de eternidad (calculo que toda historia sobre viajes en el tiempo persigue el mismo fin) hacia el legado de Lennon. Cuarenta y cinco años sin él y está más presente que nunca.
(*) Iñaki Rojas es escritor, músico y actor.