Emilia Marín esta noche en el Teatro Imperial: “El autoconocimiento es lo único que empodera”

La humorista y especialista en sexualidad, Emilia Marin, presenta su espectáculo unipersonal esta noche en el Teatro Imperial, de Maipú, para hablar con simpatía de temas que aunque ya no son tabú todavía pueden generar ciertas suspicacias. La idea es divertirse y profundizar temáticas de sexo.

Emilia Marín. Foto Gentileza
Emilia Marín. Foto Gentileza

Emilia Marín es una comunicadora sexual en el sentido más amplio del concepto. Conocida por haber trabajado en los canales Siete y Nueve, actualemtne se dedica a dar charlas sobre sexo, -recibida como educadora sexual- y en los últimos tiempos, también a hacer humor en torno a la misma temática. Sin ir más lejos, esta noche se presenta con su unipersonal “Del escenario a la cama” en el Teatro Imperial de Maipú, ubicado en calle Pescara 323, a las 21.30. Las entradas se pueden comprar en la boletería del teatro o en entradaweb.com.

Emilia Marín. Foto Gentileza
Emilia Marín. Foto Gentileza

Marín comenzó como notera y luego como co conductora y columnista en los programas “Cada Día”, del que guarda entrañables recuerdos junto a sus compañeros Sergio Gras y Majo Perez Comalini; y “Pará todo”, el programa de la recientemente premiada Ornella Ferrara.

Sin embargo su espíritu inquieto la llevó a buscar nuevos horizontes e iniciar una carrera universitaria que la ayude a alcanzar el sueño de ser sexóloga. En charla con Los Andes, recuerda su paso por los medios, habla de los recursos que todos tenemos en materia de sexo y propone una mirada abierta y flexible frente a las nuevas posibilidades de encuentros íntimos, con agudeza y humor.

-¿De qué se trata  tu presentación en el teatro Imperial?

La intención es insinuar que podemos vivenciar una una vida sexual sana, que no tiene que ver con la relación sexual exclusivamente, y la cama tampoco es el único lugar donde se puede disfrutar.  Pero sí es un común denominador en cuanto a lo cultural que vos decís “cama” y la gente te dice “uh, buenísimo, esto va a terminar calenchu”. La intención principal del espectáculo es atraer a personas con vulva, con pene, personas intersex, cisgénero, heterosexuales, transgénero, homosexuales, demisexuales, que tengan ganas de hablar sobre sexualidad.

-¿Y cuál es el mensaje que dejas en el público?

Lo que yo quiero transmitir es que en esta provincia se puede hablar de sexualidad, lo único que falta es conocimiento. El sujeto que conoce, que se pregunta, cuestiona y busca, es el sujeto que puede elegir. Porque lo que se queda quieto se estanca y eso mismo pasa con toda nuestra vida sexual.

La gente cree que la sexualidad es sexo en cuanto al pene y la vulva. Pero es cómo llevas el pelo, por qué te dedicas a lo que te dedicas, la carrera que estudiaste, el trabajo que tenés, por qué comes carne, por qué fumas, por qué sí o por qué no hablas hablas otros idiomas. Todo esto tiene que ver con la sexualidad.

-El público te recuerda de la tele, pero además ¿te perfeccionaste en temáticas de sexo?

Estoy en tercer año de Psicología. También soy profesora y licenciada de teatro. De ahí viene lo histriónico, el recurso humorístico y lo que me permite estar arriba del escenario. Pero yo quiero ser sexóloga y para eso necesito una carrera de grado en salud. El psicoanálisis es el puntapié inicial en el que yo arranco la charla (en el Teatro Imperial) explicando lo que decía Freud con las histéricas, desde qué haces vos como sujeto con lo que tenés.

-¿A qué te referís con “lo que tenés”?

Yo tengo distintos vínculos, con los que disfruto, pero no estoy en pareja constituida en este momento porque no soy monógama. No estoy en una trieja, o cuatrieja, porque encima soy poliamorosa, entonces se me complica más para poder formar una vinculación.

El otro día una mujer, en una charla, me dijo  “lo que me vas a enseñar es para mi pareja, para que yo le haga pasar lindas cosas, como debe ser la tuya”. Y yo pensé, en ese comentario, todo lo que ella ha asumido de mí: que soy monógama, heterosexual, que estoy casada, como algo súper naturalizado. “Eso” es lo que ella tiene. Lo que yo tengo es: no soy monógama, heterosexual de pedo y un montón de otros “no”, que no son los que se condicen con lo que se conoce. Eso es lo que yo tengo y tengo que hacerme cargo de eso y tengo que experimentar según lo que yo me puedo hacer cargo de tener.

Emilia Marín. Foto Gentileza
Emilia Marín. Foto Gentileza

-¿Y qué hacemos con lo que tenemos?

Si yo quisiera, por ejemplo, hablar diez idiomas de acá a un mes no lo voy a poder hacer, entonces empieza la frustración y un montón de cosas que no sirven. Pero si me lo planteo de acá a diez años, puedo empezar sabiendo que tengo un hijo chico, que toca laburar, que estoy estudiando… son un montón de cosas. A eso voy con saber con qué recursos cuento y para eso necesito el autoconocimiento, que es lo único que empodera.

-Trabajaste en Canal 9 y dejaste una impronta muy fuerte en aquel paso por la pantalla

Siempre voy a decir que trabajar en los medios es intenso, es una competencia permanente, un contrarreloj en el que uno corre. El Canal 9 me enseñó todo lo que está bien y todo lo que está mal. Me enseñó el timing de un espectáculo, de una entrevista, a usar las palabras correctas y no muletillas, a trabajar con cámaras, a respetar silencios incómodos, a hacer muchas actividades porque a la vez porque tenía que ser locutora, conductora, guionista…Lo que no me enseñó, o sea, que faltó fue trabajo en equipo, competencia sana y, para mí, faltó que me sacaran más el jugo: en dos reuniones me pidieron que no fuera tan creativa y eso para mí fue un dolor muy grande, porque a mí se me fomentaba en la Facultad de Teatro que lo fuera, entonces no entendía este doble discurso y que me dijeran que me fuera a trabajar al Canal Encuentro, era porque tenía mucho para dar, pero me faltó contención y que alguien se diera cuenta todo lo que yo quería hacer.

-Hubo momentos icónicos tuyos en pantalla

En el carrusel, que marcó mi carrera y fue un antes y un después. Me dieron el micrófono y me dijeron, “anda ahí y jugá”. Entonces subí a un carro donde iba la reina, comí sándwiches, me subí a un caballo… y la gente dijo “¿y esta flaca de dónde salió?” y ahí comenzó todo. El tema fue que después me quedé embarazada por decisión, porque yo quería tener una familia, pero “el canal de la familia” me dijo “No necesitábamos que vos hicieras familia, necesitábamos que vos trabajaras nomás”, como que me pusieron un poco en penitencia. Entonces me mandaron al backstage, tenía que ser asistente de producción, no podía estar frente a cámara. Después volví a hacer notas y me dejaron volver a cámara. Estuve todo un año en Cada Día, donde empecé. Pero me empezó a quedar medio chico el lugar y empezaron algunos problemas, discusiones.

Emilia Marín. Foto Gentileza
Emilia Marín. Foto Gentileza

-Cuánto tiempo estuviste en el canal?

Siete años, de los cuales fueron cuatro a cámara y tres detrás, escondida.

-Claramente tu imagen fue muy fuerte y la gente te identifica todavía con eso

Sí, yo no lo no lo dimensión, no tengo idea qué se generó del otro lado, porque vos ves un ojo negro que te mira, que es la cámara, y nada más. Y de repente todo el mundo te conoce.

Yo pensé que mis días con los medios habían muerto y de repente Ornella (Ferrara) me dio la posibilidad de volver a empezar y ahí sí, ya tenía una columna de sexualidad en su programa “Pará todo”. Este año tiene otra propuesta así que me llaman cuando necesitan o hay un punto de coyuntura de sexualidad.

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