Esfuerzo por cuidar a proveedores y clientes

El industrial olivícola Guillermo Zaina señala que, a pesar de que los números no cierran, hay que seguir trabajando. “En primer lugar, porque hay costos fijos -sobre todo de personal- que de alguna manera hay que solventar. Además, al menos la parte que va al mercado interno puede tener un valor un poco mayor y, por otra parte, con una cosecha pobre puede mejorar el calibre de los frutos y se podría defender mejor el precio en el exterior”.

Por otra parte, Zaina plantea que “si no compro aceitunas este año y mi productor tiene que salir a buscar otra fábrica donde llevar su materia prima y, además, al no tener mercadería mi cliente en Brasil, se abastece con otro proveedor. Cuando el año que viene yo quiera volver a trabajar, me voy a encontrar con que no voy a tener a quién comprarle ni a quién venderle”. Por eso resume que “si no fuera porque perderíamos más plata, este año no deberíamos trabajar”.

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