diSe nos fue Humberto "Tito" Mattioli, un prócer de Luján Sport Club, y mi tío.
Uno de los momentos que guardaré bajo llave en el alma fue verlo al Tito Mattioli en el centenario del club. Volvió a ponerse los cortos, volvió a vestir la granate y el Bajo volvió a rendirse a sus pies.
diSe nos fue Humberto "Tito" Mattioli, un prócer de Luján Sport Club, y mi tío.
Mis primeros recuerdos no son de sus proezas en la cancha ni de su estampa de central impasable que brilló en el “Granate”, Rincón del Atuel, Guaymallén o Chacras de Coria. Mis recuerdos son más simples. Son entrar a la cancha del Bajo de su mano, sintiéndome el dueño del mundo.
Para mí, “Tito” era el tío que en los cumpleaños se olvidaba de los años y se volvía un pibe más.
Cómo olvidar esas tardes en su casa de la calle Rivadavia. Mientras todos hablaban de sus cierres perfectos y su voz de mariscal en la defensa, yo en cambio, me quedaba con el hombre que me regalaba su tiempo.
El destino, que a veces es generoso, quiso que de grandes el periodismo nos cruzara frente a los micrófonos.
Uno de los momentos que guardaré bajo llave en el alma fue verlo en el centenario del club. Volvió a ponerse los cortos, volvió a vestir la granate y el Bajo volvió a rendirse a sus pies.
Al final, el corazón le jugó una mala pasada, y me resulta una ironía cruel. Porque si algo le sobraba a “Tito” era corazón.
Hoy, con el "diario del lunes" en la mano, veo las redes inundadas de mensajes. Referentes como "Chuchi" Fumagalli, "Cuta" Morán y Rubén Agüero lo despiden como uno de los históricos del club, como a un grande de las décadas del 70 y 80 y no paro de emocionarme con tanto cariño. Luján de Cuyo llora a su ídolo, al profesor del Polideportivo, al vecino ilustre.
Buen viaje, “Tito”. Gracias por enseñarme a jugar la vida siempre con la frente bien alta.
* Claudio Bello. Periodista.