Quisiera contar en forma personal el estado actual de la Ley Nicolás 27.797 de Seguridad Sanitaria. Escribo esto para mi hijo, pero buscando llegar al corazón de todos.
Junto a otras familias transformamos el dolor en protección y se logró por unanimidad una ley nacional con tu nombre, que al día de hoy sólo le falta su reglamentación. Agradezco a los profesionales, políticos y ciudadanos que se sumaron a esta construcción colectiva, “solos no se puede”.
Quisiera contar en forma personal el estado actual de la Ley Nicolás 27.797 de Seguridad Sanitaria. Escribo esto para mi hijo, pero buscando llegar al corazón de todos.
Nico: cuando te fuiste el 2/11/2017, con 24 años, me sentí morir y ante semejante cataclismo, escribí en tu foto: “Si tu vida derramó tanto amor, que tu partida sirva para salvar a otros”.
Sin saber a dónde me llevaría esa promesa, me convertí en impulsora de una lucha que asumí con amor: lograr un sistema de salud más seguro y humano para cuidar la vida y prevenir daños evitables.
Junto a otras familias transformamos el dolor en protección y se logró por unanimidad una ley nacional con tu nombre, que al día de hoy sólo le falta su reglamentación. Agradezco a los profesionales, políticos y ciudadanos que se sumaron a esta construcción colectiva, “solos no se puede”
Entristece la demora de algunas provincias en adherir a tan necesaria ley. La sociedad y aquellos que tienen el poder de decidir, deben comprender que cuidar la vida y la salud trasciende cualquier interés individual. Te pasó a vos, pero le puede pasar a cualquiera. No hay nada más importante que cuidar la vida.
Seguiré luchando y sigo creyendo que tu injusta partida no pudo ser en vano, puede salvar a otros. Te amo eternamente.
“Que los gritos de la angustia no nos vuelvan sordos, capaz de volver de piedra nuestros corazones” (Juan Manuel Serrat).
* Gabriela Edith Covelli. Asociación “Por la vida y la salud”.