Todavía llueve, caen gotas como si fueran piedras, caen piedras como si fueran gotas. Todavía llueve y hoy, es un diluvio, llueven lágrimas de cuarzo.
La lluvia que a mí me moja, el cuarzo que me zahiere, las piedras que me lastiman son las que están cayendo sobre mi Patria querida.
Todavía llueve, caen gotas como si fueran piedras, caen piedras como si fueran gotas. Todavía llueve y hoy, es un diluvio, llueven lágrimas de cuarzo.
Tal vez es el diluvio universal, tal vez llueve en todo el mundo.
Pero, la lluvia que a mí me moja, el cuarzo que me zahiere, las piedras que me lastiman son las que están cayendo sobre mi Patria querida.
Quisiera tener paraguas de acero, para protegerme de esta lluvia de piedras partidas. Un paraguas grande y fuerte donde quepamos todos
Un paraguas que nos proteja de la orfandad de Patria; donde quepan los esperanzados, los limpios de corazón, los de pasiones tranquilas, los humildes de espíritu, los dueños de su razón. Los que armonicen la vida, reconociendo al otro, brindando su corazón.
Donde no pueda entrar odio, violencia o corrupción. Espero que pare de llover, que reine la paz. No quiero ser huérfano de patria, otra vez. ¡No quiero ser huérfano de patria, nunca más!
* Ángel Tetilla. Arquitecto.