Quiero contar que debí realizar una investigación por cuenta propia para encontrar la razón del por qué cobraba menos que un docente en actividad, y declaro que lo que contaré “es la verdad, cruda y verdadera”.
Estoy jubilada desde 2021, 35 años de antigüedad, 1 millón 200 mil pesos, insto a que comparen con el sueldo de un activo actualmente, se llevarán una sorpresa, incluido con un ranking de sueldos de todo el país. Cobro a fin de mes, y literalmente comienzo el mes siguiente sin dinero.
Quiero contar que debí realizar una investigación por cuenta propia para encontrar la razón del por qué cobraba menos que un docente en actividad, y declaro que lo que contaré “es la verdad, cruda y verdadera”.
Desde 2007 el Ministerio de Trabajo avaló para mí un cambio de funciones ya que después de una cirugía en 2006 me dejó una enfermedad crónica clínica. Esto no solo implicó que debí buscar escuela donde trabajar.
Creí que mis conocimientos en tareas administrativas serían suficientes, y empecé pidiendo en la escuela que era titular, donde nunca se me aceptó, debiendo en consecuencia recorrer varias escuelas primarias y secundarias de la ciudad de Mendoza, hasta que en una me recibieron. Durante esos días la angustia, el malestar que me producía la enfermedad hipocalcemia, más la falta de empatía, es algo que no olvidaré.
Desde 2007 trabajé como auxiliar docente, en la escuela secundaria General Las Heras, de la 4ta Sección. Desde 2010 pasé a trabajar en la Supervisión de secundaria Nº 3 y fue la ocasión en la que tomé conocimiento que mi sueldo era muy inferior a un sueldo de un docente activo. Por recomendación de una de las supervisoras, comencé a tramitar la resolución que ratificara mi trabajo. Esta resolución tardó 9 años de los 15 que trabajé, la razón porque descubrí que entre 2008 hasta 2010 me sacaron de las planillas de liquidaciones de la escuela Domingo Faustino Sarmiento, donde tenía mi cargo titular. Esto ocasionó personas a favor y otras en contra mía en la DGE, hasta que el hecho de ser eliminada del sistema se debió a un error administrativo de mi escuela donde tenía el cargo titular. Por esto cobré durante 15 años como celador en tareas administrativas, no como docente (esto para jubilarme lo corrigieron en la foja de servicio, dejando constancia “docente”, sin decir que el salario no coincidió jamás con uno real), y en 2018 decidí regresar con un traslado docente a la escuela primaria Bartolomé Mitre.
Ese año decidí irme a San Juan y alquilé en pensiones por el sueldo insuficiente, sumado a una OSEP que hizo una cobertura de mi medicación durante 5 años en planes especiales. Luego me expulsaron de ese plan porque era un caso especial y porque la medicación era costosa. Agrego, que en 2015 OSEP Te Cuida, me descubrió un tumor de mamas, la biopsia decía que había dos tumores, y me dieron turno para operarme en el Hospital del Carmen en noviembre de 2015, pero esta cirugía no se realizó. Actualmente sigo con esos tumores conmigo. Desde octubre 2018 hasta noviembre 2019 viajé de lunes a viernes para cumplir con mi trabajo.
Estoy jubilada desde 2021, 35 años de antigüedad, 1 millón 200 mil pesos, insto a que comparen con el sueldo de un activo actualmente, se llevarán una sorpresa, incluido con un ranking de sueldos de todo el país. Cobro a fin de mes, y literalmente comienzo el mes siguiente sin dinero, aunque este año fue el primer año con obra social por convenio interprovincial.
Para finalizar señaló que jamás recibí indemnización durante mi periodo como docente activa, menos aún como pasiva, pasé catorce veces por el quirófano, cáncer (tratamiento durante 10 años), recibí una atención médica de nivel mientras la OSEP lo autorizó, cuando comenzó a dejarme sin cobertura fue cuando me incluyeron en el plan OSEP Te Cuida. Doy gracias a Dios que conocí gente solidaria que no solo me ayudó, sino que acompañaron a mi hermana Aisha (fallecida en 2025), era mi mejor lectora, y les diría lo que les cuento es así.
* Sandra Elizabeth Baca. DNI 17.046.186.