Rubia y sonriente, la infanta Cristina, segunda hija del rey Juan Carlos de España, se encuentra en la línea de fuego de la tormenta judicial que amenaza a su esposo, Iñaki Urdangarín, y a su imagen de princesa moderna.
Rubia y sonriente, la infanta Cristina, segunda hija del rey Juan Carlos de España, se encuentra en la línea de fuego de la tormenta judicial que amenaza a su esposo, Iñaki Urdangarín, y a su imagen de princesa moderna.
La Infanta, de 47 años, nunca ha sido imputada en la investigación por corrupción abierta a finales de 2011 por un juez de las Baleares que apunta principalmente a Urdangarín, un antiguo campeón de balonmano de 45 años reconvertido a hombre de negocios. Pero el escándalo, que sigue creciendo un año después, se acerca cada vez más peligrosamente a la Casa Real y al entorno más próximo del rey y la princesa.
Carlos García Revenga, secretario y hombre de confianza de Cristina y de su hermana mayor Elena, fue citado a declarar el 23 de febrero por el magistrado instructor del caso, el juez José Castro. Además, el nombre de la Infanta apareció en la prensa dentro del goteo constante de revelaciones difundidas por el ex socio de Urdangarín, Diego Torres.
Imputado también en la investigación sobre el desvío de varios millones de euros de fondos públicos a través del instituto Nóos, una sociedad de mecenazgo presidida por Urdangarín entre 2004 y 2006, Torres trata de demostrar que la hija del Rey estaba al corriente de las turbias actividades de su marido, ya que ella formaba parte del consejo de dirección de Nóos.
"El deterioro de la imagen de la infanta Cristina no tiene vuelta de hoja, al menos en mucho tiempo", afirmó el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Emilio de Diego. "La infanta Cristina siempre fue la hija díscola de la familia, creo que por ahí empezaron algunos de los errores del monarca en el plano familiar, tolerar que ingresara en una entidad privada como La Caixa sin renunciar a su carácter de Infanta", añadió.
El caso lastró la popularidad de la Casa Real y la de la princesa, diplomada en ciencias políticas, hasta hace poco relacionada a actividades sociales y de carácter asistencial y directora del Área Social de la Fundación La Caixa, en Barcelona.
Nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid y gran aficionada al deporte, especialmente a la vela, Cristina conoció a Urdangarín en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, en los que éste ganó la medalla de bronce con la selección española de balonmano.
"Le gustan los hombres musculosos, deportistas, altos y sexys", aseguró el escritor Andrew Morton, biógrafo de Lady Di, que acaba de publicar el libro "Ladies of Spain. Sofía, Elena, Cristina y Letizia: entre el deber y el amor".
"Es enormemente competitiva y obstinada", añadió Morton, que no duda en afirmar que fue Cristina quien tomó la iniciativa para cortejar a Urdangarín.