A 45 km de la ciudad de Mendoza, sobre la costa norte del lago de Potrerillos, toma forma uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos de la provincia en los últimos años. Cantos de Miralago, etapa premium del desarrollo de montaña impulsado por Dosados, articula sobre 300 hectáreas un masterplan que combina lo residencial, lo turístico, lo deportivo y lo institucional, con un denominador común: la planificación primero, los lotes después.
El proyecto se presenta como un pueblo de montaña contemporáneo antes que un country o un barrio privado. La distinción no es semántica. Mientras un loteo tradicional dibuja primero los lotes y resuelve después qué hacer con el resto, Cantos de Miralago invierte el orden: la infraestructura social, deportiva y comunitaria se proyecta primero, y los 80 lotes premium —de entre 2.000 y 4.000 m²— se acomodan a esa trama.
Un masterplan con código urbano propio
"La infraestructura social se proyecta primero y los lotes se integran a esa trama, no al revés", resume el arquitecto Franco Pérez Magnelli, responsable de la visión conceptual y arquitectónica del proyecto. La lógica tiene precedente: es la misma con la que Jorge Bunge fundó Pinamar en 1943 —plan director e infraestructura antes que loteo—, trasladada hoy a la montaña mendocina.
El masterplan se sostiene sobre un código urbano propio: alturas bajas, una paleta cromática tomada de la roca local y piedra del lugar como material obligatorio en las fachadas. Sustentabilidad como criterio integrado, no como agregado. Las vistas directas al Cordón del Plata —con casi 6.000 metros de cumbres nevadas como telón de fondo— son condición no negociable en el diseño de cada vivienda.
La propuesta se sostiene sobre cuatro pilares que no son amenities sumadas, sino formas distintas y complementarias de habitar el lugar.
El lago y la nueva sede del Yacht Club Mendoza
La noticia institucional que ordena buena parte del proyecto tiene nombre propio: el Yacht Club Mendoza, decano de la vela en la provincia y una de las entidades náuticas con mayor historia del país, instala su nueva sede sobre la costa norte del lago, dentro de Cantos de Miralago. No es un club nuevo creado para el desarrollo: es una entidad histórica que decide expandirse a este punto del dique.
La elección no es casual. El margen norte tiene una condición climática singular: el viento térmico sopla en ventanas regulares de cinco a seis horas diarias, una particularidad que vuelve a Potrerillos un escenario excepcional para vela, windsurf, kitesurf y kayak. La nueva sede incluye muelles flotantes, zonas de amarre, guardería náutica, restaurante de montaña en piedra y madera, pileta infinity con solárium y vestuarios completos. Con la sede a metros de la casa, salir a navegar un martes a la tarde deja de ser una excursión planificada y se vuelve parte de la semana.
Posta del Lago: el centro ecuestre
El segundo pilar recupera el espíritu de las antiguas postas de montaña, esos lugares de pausa, encuentro y partida. Posta del Lago suma 25 boxes —15 cubiertos y 10 a cielo abierto—, monturero, corral de doma circular, arena de riendas y una matera con fogón rodeada de terrazas con vistas al lago.
La filosofía está pensada para sacarle al propietario toda la logística de encima. "Cada propietario puede tener su caballo cuidado y disponible", explica Carlos Bajach, socio fundador de Dosados. "La filosofía es resolver toda la logística para liberar la experiencia: llegar, encontrar el caballo ensillado y dedicarse solo a salir hacia la ladera por un sendero que sube. Y un par de horas después volvés al fogón, donde alguien ya encendió el fuego". Cabalgar entre montaña y agua, sin ocuparse del antes ni del después, es una de las experiencias que el proyecto pone en el centro.
Cantos Bike Park: la montaña activa
El tercer pilar articula lo que en el proyecto llaman montaña activa. La bicicleta es la protagonista, acompañada por el trekking, el senderismo, el avistaje y la exploración. Cantos Bike Park fue concebido como una de las piezas estratégicas del ecosistema, con paradores, gastronomía rápida, tienda, alquiler y espacios de encuentro pensados para que el deporte sea también vida social.
El parque ofrece tres circuitos para distintos niveles: Baobab, de 1.100 metros, de nivel principiante-intermedio; Acacia, pump trail orientado a iniciación, niños y familias; y una pista olímpica XCO/M50, de estándar avanzado, pensada para exigencia técnica, entrenamiento y competencia. "Este es el gran diferencial del bike park", describe Bernardo Sottile, socio fundador de Dosados. "Imaginate descender con el lago y el Cordón del Plata como telón de fondo, y llegar a una sede viva, social y compartida".
Los Refugios: el comprador no resuelve la arquitectura solo
El cuarto pilar es la pieza arquitectónica del proyecto. Cantos de Miralago integra una línea de cinco modelos de vivienda diseñados específicamente para el lugar por el estudio Juárez D'Ambola junto a Dosados. "No son cabañas de catálogo", marca el arquitecto Rubén Juárez D'Ambola. "Es arquitectura proyectada para implantarse en la pendiente, orientar cada ambiente al lago y al Cordón del Plata y cumplir con el código urbano del proyecto".
Los cinco modelos llevan nombre de rocas y minerales: Andesita, Pedernal, Arenisca, Pizarra y Basalto. La nomenclatura declara que la materia del proyecto es geológica antes que decorativa, y que cada vivienda se entiende como una extensión del suelo donde se apoya. El comprador, entonces, no resuelve la arquitectura por su cuenta. Recibe un lote y elige un refugio que ya está integrado al código urbano, al paisaje y al sistema constructivo del lugar, con 5,5 kilómetros de senderos costeros, 8 miradores y 4 bahías privadas como contexto.
El proyecto avanza con una estrategia comercial doble: venta de lotes y de casas ya construidas, lo que habilita uso inmediato, administración y renta. Tierra, casa, mantenimiento y uso, resueltos en un mismo lugar.
Una visión empresarial que se anticipó al lugar
La historia detrás de Cantos de Miralago empieza hace más de veinte años con Daniel "Mocho" Pérez Magnelli, emprendedor mendocino que supo ver en la margen norte del lago un potencial que entonces nadie miraba. Se inspiró en modelos costeros y de montaña de Chile —Zapallar, Cachagua y Maitencillo— y en otros europeos, e imaginó un desarrollo turístico, residencial y náutico mucho antes de que Potrerillos se convirtiera en un polo de crecimiento.
Después de años de gestiones, estudios y obras complejas, el proyecto comenzó a tomar forma. La muerte de Daniel en 2013 interrumpió ese impulso inicial. Años después, su hijo Franco —arquitecto, ligado a Miralago desde chico, y que eligió este desarrollo como tema de su tesis final de grado— retomó la idea junto a Dosados, la actualizó y la amplió.
Hoy Dosados está integrada por Franco Pérez Magnelli, a cargo de la visión conceptual y arquitectónica, junto a Carlos Bajach y Bernardo Sottile, socios fundadores responsables de la estructura empresarial y el desarrollo del negocio. Lo que comenzó como la intuición de un emprendedor que conocía su provincia mejor que nadie es hoy un proyecto en plena expansión, con comercialización en marcha tanto en Mendoza como en Buenos Aires —donde el desarrollo se ofrece a través de Alem Inmobiliaria y Soldati—.
Habitar el lago y la montaña
Cantos de Miralago consolida una forma distinta de pensar el desarrollo premium en Mendoza, fuera del eje tradicional que la provincia construyó alrededor de viñedos y cordillera. La costa norte de Potrerillos aparece así como un nuevo polo, con una propuesta que articula vida náutica, ecuestre, deportiva y residencial en un mismo masterplan. El paisaje, en este caso, se valora también por la manera en que se lo integra, se lo recorre y se lo vive.
Quienes quieran ampliar información sobre el proyecto pueden encontrarla en el sitio oficial del desarrollo: https://dosados.info/cantos-de-miralago?utm_source=losandes&utm_medium=articulo&utm_campaign=nacen_recuerdos