6 de julio de 2018 - 00:00

El tigre de papel y las elecciones de medio tiempo en los EEUU - Por Juan Guillermo Milia

Los maoístas chinos solían calificar con la expresión peyorativa de "tigre de papel" a quienes se presumía poderosos pero carecían de la fuerza para imponer ese supuesto poder.

Pero hoy puede servir como buen calificativo para designar a quienes ladran mucho hacia todos lados en los EEUU, buscando recuperar al desencantado elector que a fines de 2016 depositó su voto confiando en el candidato que, por su lenguaje, aparecía como el más apartado del político clásico, que en sus discursos de campaña fustigaba la inmigración clandestina, prometía erigir un largo muro en la frontera con México y sobre todo, recuperar o crear empleos; en suma, recuperar el estado de bienestar del que gozaron los norteamericanos al finalizar la Segunda Guerra.

El jueves 21 de junio los mercados tomaron conocimiento de la decisión del presidente Donald Trump de imponer nuevos aranceles a productos  importados de China por un monto de 200.000 millones de dólares. Ya con anterioridad había aplicado esa receta recesiva y aislacionista a contrapelo de un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, con países aliados de la Unión Europea y vecinos como Canadá y México.

La medida  fue interpretada como una escalada de tensiones que podría desembocar  en la temida "guerra comercial" entre las dos economías más grandes del mundo. Otros la colocan en una sintonía diferente pero no menos riesgosa que la anterior. Para éstos últimos, los motivos que fundamentan su actitud son que se  está exhumando una  vieja disputa por motivos electorales.

A todo esto el presidente norteamericano se defiende destacando con su habitual ligereza "que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar". Para agregar luego, con un poco más de seriedad, que dicha expresión halla sentido, cuando un país como EEUU pierde muchos miles de millones de dólares en comercio con cualquier país que haga negocios.

A tal fin anunció la inminente firma de nuevos aranceles para las importaciones de acero del 25% y del 10% a las de aluminio. Los analistas temen, sin embargo, que estas medidas generen una guerra comercial internacional.

Pero lo cierto es que el déficit de su balanza comercial fundamenta la disputa arancelaria. El tema del comercio internacional es motivo de seria preocupación para el gobierno de los EEUU por su continuo y elevado déficit de la balanza comercial, en especial con China. Trump sostiene que los déficits comerciales son prueba de prácticas injustas de otros países, que por lo tanto se debería combatir con una acción dura y decisiva. Pero, en lo inmediato, el presidente tiene un interés político imperioso en conservar el respaldo de sus seguidores más fieles. Y, convengamos que la gestión de gobierno de Trump no es de las más brillantes y ha merecido acerbas críticas, tanto en el propio país como en el exterior.

Asumir para sí y su país el rol de víctimas no deja de ser caricaturesco. Sin embargo es lo que sostuvo en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Da Nang, Vietnam, el 10 de noviembre de 2017, cuando expresó: "No vamos a permitir que sigan aprovechándose de Estados Unidos".

En lo concreto, las medidas adoptadas en ese contexto han sido el abandono del Acuerdo Transpacífico integrado por 12 países y abrir negociaciones directas con México y Canadá para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En cuanto al resultado del nuevo arancelamiento, los especialistas sostienen que es muy dudoso el beneficio económico que tendrán las medidas en la reducción del déficit comercial de EEUU. Muy por el contrario -explica David Meier-, los aranceles de importación a bienes intermedios aumentarán los precios de venta de los productos terminados, con lo que los exportadores estadounidenses estarán en una posición desventajosa.

Con las elecciones de medio tiempo del 6 de noviembre acercándose, Trump mantiene el comercio exterior como un campo de juego para la política interna, ya que aumenta sus índices de aprobación. No obstante, las motivaciones electoralistas del presidente pueden convertirse en una arma de doble filo, según destaca el analista citado: "Las dificultades económicas potenciales, pueden dañar aún más la menguada popularidad de Trump si sigue jugando con fuego, pero tiene pocos incentivos para encender una guerra comercial. Se augura, por lo tanto, que las disputas comerciales continuarán al menos hasta noviembre, con una probabilidad considerable de un 20% de una escalada hacia una guerra comercial".

Las denominadas elecciones de medio tiempo, que se realizan a la mitad de la gestión presidencial, involucran a ambas cámaras legislativas y ponen en juego un tercio de los escaños del Senado y la totalidad de las bancas de la Cámara de Representantes.

Si se tiene en cuenta que en la actualidad ambas cámaras están bajo control de los republicanos, se advierte la importancia de estas elecciones, en las que la ciudadanía tiene la oportunidad de juzgar la gestión del partido gobernante y de su controvertido presidente.

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