2 de abril de 2018 - 00:00

El submarino ARA San Juan y la develación de su misterio -Por Juan Guillermo Milia

Han pasado numerosas noticias en éstos más de 400 días, en que el tiempo era el peor enemigo, pues cuantas más horas pasaran, más utópica era la posibilidad de hallar a los tripulantes con vida.

De vez en cuando un sonido o un objeto que asciende de las profundidades alienta nuevamente quiméricos pensamientos de hallar con vida al ser querido, de alguna mágica o milagrosa manera.

La nave que había sido reparada a nuevo hacía poco, adolecía no obstante de serias falencias, Sin embargo, los superiores entendieron que estaba en aptitud para cumplir el largo viaje y la delicada misión que se le había encomendado.

Así, recaló en Ushuaia y desde allí tomó rumbo a la base de Mar del Plata, pero no fue así. En la hoja de ruta figuraban en forma impresa las coordenadas de la base pero estaban testadas y reemplazadas a mano por otras cercanas a las islas Malvinas. Esta corrección está firmada y sellada por su superior, capitán de Fragata, Hugo Miguel Correa, lo que le da perfecta validez y legalidad.

La Armada niega que esas anotaciones manuscritas hayan formado parte de las instrucciones impartidas al submarino por adolecer de errores al momento de determinar el área de operaciones, luego de verificar el cumplimiento de los convenios suscritos entre ambos países, Argentina e Inglaterra, en cuanto a la obligación de informar los movimientos de unidades en zonas particulares.

Con la firma de dicho tratado se puede decir que la Argentina mengua su soberanía y entra a formar parte del Commonwealth, acepta por ejemplo el control o tutelaje británico sobre sus fuerzas armadas, apertura irrestricta  de nuestra economía, igual control sobre la política exterior y sobre la política económica, sobre los salarios, en fin un verdadero vasallaje, que también incluye en el capítulo VI sobre control en el Atlántico Sur sobre la actividad pesquera.

Por otra parte, en un informe por escrito el jefe de Gabinete de Macri, le hace saber al diputado opositor Guillermo Carmona que el ARA San Juan tenía la orden de monitorear, complementariamente buques y aeronaves que operan desde Malvinas.

¿Cuál era la misión central o principal de nuestro submarino en Malvinas? Cumplir con el Tratado Anglo-Argentino de 1990.

¿Y las complementarias a qué apuntaban, qué alcance tenían?

En síntesis, el maltrecho submarino llegó muy cerca del archipiélago malvinense. Hay quienes dicen que hasta una distancia de 25 kilómetros de la isla Soledad.

¿Qué aconteció con posterioridad? Algunas presunciones sin verificar sugieren que al intentar escapar quizá fue atacado por navíos británicos o de la OTAN que no conocían su existencia o que conociéndola advirtieron el doble juego del submarino. Otra posibilidad más realista es que con las fallas que presentaba no estaba en condiciones óptimas de navegabilidad, lo que finalmente produjo la terrible implosión que destruyó completamente la nave.

Lo cierto es que los familiares y el pueblo necesitan conocer lo acontecido, y también en qué consiste el acuerdo bilateral con el Reino Unido y cuáles fueron las causas reales del lamentable incidente.

Los ingleses son lo que son, ya lo sabemos, pero la "viveza criolla" que nos caracteriza, no se limitó a cumplir con lo pactado sino que, aprovechando la excelente oportunidad, de controlar de cerca el movimiento aeronáutico y naval de las islas, las más altas autoridades ordenaron esta labor complementaria que bien puede caratularse de espionaje.

Surgen inquietudes, por ejemplo: ¿cuánto tiempo estuvo el Ara San Juan en las Malvinas? ¿El gobierno británico conocía su existencia y labor? ¿Cuál es el juego entonces? ¿Cuál fue el resultado de ambas misiones?

Cuarenta y cuatro héroes fallecidos y la pérdida de un submarino, aparte de un nuevo fracaso diplomático.

¿Qué secretos guardan la OTAN y los ingleses en las Malvinas, que los hace tan celosos de cualquier acercamiento?

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