Gane quien gane la elección presidencial en México hoy, el fútbol, “religión” nacional, puede avivar o aguar la fiesta: pocas horas después de las votaciones, México se verá las caras con Brasil en Rusia-2018 por los octavos de final.
Gane quien gane la elección presidencial en México hoy, el fútbol, “religión” nacional, puede avivar o aguar la fiesta: pocas horas después de las votaciones, México se verá las caras con Brasil en Rusia-2018 por los octavos de final.
Un día política, el otro fútbol: hoy, la segunda economía latinoamericana elige presidente. Mañana, el equipo azteca tendrá posiblemente un vibrante encuentro con la Seleçao. Los mexicanos viven en vilo sus horas más intensas y lo que pase tanto en la ciudad rusa de Samara como en las urnas podrían marcar un capítulo inesperado de su historia.
El ánimo está por los cielos: “El humor social está muy positivo por el buen desempeño de la selección mexicana en el Mundial”, opina Aurelio Collado Torres, catedrático y profesor en el Tecnológico de Monterrey. Para el analista eso se podría traducir incluso “en una mayor participación en favor del principal opositor López Obrador”.
Pocas veces la atención de los mexicanos había estado tan reñida. El miércoles pasado, López Obrador celebró ante decenas de miles de espectadores su cierre de campaña con aires de triunfo en el emblemático Estadio Azteca. Ese mismo día, el Tri definía su pase a octavos de final. Y la decepción no tardó en llegar en un partido en el que el equipo azteca cayó 3-0 ante Suecia.
México llegaba al partido como líder de su grupo después de sus dos triunfos ante Alemania y Corea del Sur, y sólo necesitaba un empate para avanzar en el primer lugar. En cuestión de segundos, los fanáticos mexicanos terminaron gritando: “¡Corea! ¡Corea!, en distintas celebraciones en el centro de la ciudad. Es que finalmente el equipo azteca consiguió el boleto a la siguiente ronda por la histórica caída de Alemania ante Corea del Sur.
Con ese aire victorioso, López Obrador cerró su campaña: “Vamos a ganar, pero nuestro triunfo debe ser contundente. Será un hecho histórico”, lanzó desde un templete ubicado en el mismo arco en que Diego Maradona metió con la mano su gol cuando Argentina jugó contra Inglaterra en el Mundial de 1986.
“Lo preocupante es que si México pierde y López Obrador no es declarado triunfador, entonces vamos a tener muchos problemas en el país”, remató Collado Torres sobre el humor social.