1 de julio de 2018 - 00:00

El Preámbulo - Por Jorge Sosa

Lo jodido es esa parte de promover el bienestar general. No lo consiguen, che.

Gobernar un país debe de ser más difícil que rascarse el píloro del lado de adentro. Son miles las cosas que hay que entender y atender para que la cosa funcione medianamente bien. La Constitución es clara en su Preámbulo cuando expresa: "Todo gobierno debe actuar en cumplimiento de la Constitución Nacional", que tiene una serie enorme de artículos que se meten con los temas más diversos y dan instrucciones de cómo obrar al respecto.

Recordemos mínimamente su Preámbulo: "Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina".

Ya el asunto de constituir la unión nacional es algo realmente difícil en un país donde ha habido enfrentamientos armados para dilucidar diferencias y donde existieron dictaduras que jamás tendieron a la unión sino a la desunión, a la eliminación de aquellos que por voluntad propia pensaban distinto. En la actualidad la famosa y tan promocionada “grieta” divide a los argentinos y a veces hasta la mínima disidencia es imposible de discutir, porque las partes se muestran inexpugnables en sus opiniones.

Lo de afianzar la justicia es también algo costoso. A tal punto que una de las instituciones más desprestigiadas en nuestro país es precisamente la justicia, poder, que a veces parece no poder, o no querer, pero que no insufla confianza como para que todos digamos que todos somos tratados por la misma vara con celeridad y eficacia.

Consolidar la paz interior tiene también sus inconvenientes porque en muchos lugares las diferencias se hacen notorias y en vez de paz interior hay treguas, pero no una paz definitiva.

La parte de proveer a la defensa común tiene que ver con alguna amenaza que pueda provenir del exterior, aunque ahora las amenazas provienen del interior y la seguridad en algunos lugares es una utopía, porque se ha instaurado como reinos de delitos.

Asegurar los beneficios de la libertad tal vez sea lo que más se cumple. En este país todos pueden opinar y manifestarse libremente sin que exista ningún organismo del Estado que pueda privarnos de tales libertades.

Lo jodido es esa parte de promover el bienestar general. No lo consiguen, che. En un país pletórico de frutos no conseguimos que den sus frutos planes para que todos vivamos mejor. Digo todos y no dejo afuera a nadie. La vida es una sola y no puede ser que haya gente que se pase la vida lamentando por lo que no le pasa, una buena salud, un buen sueldo, una educación generosa para sus hijos.

Si no podemos ser coherentes con apenas el Preámbulo de la Constitución Nacional, ¿cómo vamos a ser coherentes con todos los artículos que lo continúan?

Ojalá podamos cumplir el Preámbulo, aunque sea mínimamente el Preámbulo, de una vez por todas.

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