24 de mayo de 2015 - 00:00

El “niño de la maleta” simboliza el drama de la inmigración clandestina

El caso provocó indignación en todo el mundo. Creen que a su padre lo engañaron traficantes de personas.

La imagen de Adou Ouattara, un niño africano de 8 años descubierto dentro de una maleta cuando trataban de hacerle cruzar ilegalmente la frontera española, dio la vuelta al mundo y provocó indignación en España, donde finalmente podrá quedarse.

El jueves, las autoridades españolas le concedieron un permiso de residencia provisional de un año para reunirse con su madre, Lucie Ouattara, instalada legalmente en Fuerteventura, una isla del archipiélago español de las Canarias, frente a las costas de África Occidental.

El niño, que se halla en un centro de recepción para menores, espera ahora los resultados de las pruebas de ADN que deben demostrar su filiación antes de instalarse con su madre.

En los últimos meses, se ha multiplicado la llegada de migrantes clandestinos a Europa, que viajan en dobles fondos de coches o en embarcaciones improvisadas que vuelcan fácilmente, provocando naufragios que han dejado centenares de muertos en las aguas del Mediterráneo.

Lucie Ouattara vive angustiada, pero cree que conseguirá reunir a su familia. “Voy a luchar hasta morir para traer a mi marido y a mi hijo”, declaró al diario digital local Canarias7.es. Lleva esperando desde el 7 de mayo, cuando los agentes de la Guardia Civil del puesto fronterizo del Tarajal, en el enclave español de Ceuta (norte de Marruecos), se quedaron boquiabiertos al descubrir la silueta del niño, acurrucado en la pequeña maleta de una joven de 19 años.

Adou Ouattara estaba al borde de la deshidratación. Las autoridades detuvieron a su padre, Ali Ouattara, horas después, mientras intentaba cruzar la misma frontera, y lo pusieron en detención preventiva tras acusarlo de intentar ocultar al niño. La jueza se negó a liberar al padre del niño, alegando un riesgo de fuga y su presunta responsabilidad en el grave peligro que corrió su hijo.

“El padre ha sido víctima de la mafia”, dijo Juan Isidro Fernández Díaz, el abogado de la familia.

Ali Ouattara lleva siete años viviendo legalmente en Fuerteventura. Su mujer Lucie, con la que tiene cuatro hijos, viajó a la isla canaria hace un año en compañía de Myriam, su hija de 11 años.

Su hijo Ismael, de 21 años, trabaja en la provincia de Murcia, en el sureste de España.

Adou, por su parte, se había quedado en Costa de Marfil, en el pueblo de Assuefry, junto a su abuela y su hermano Michael. La abuela falleció en 2014, y Ali Ouattara solicitó un permiso de residencia para Adou, en virtud de la reagrupación familiar. Pero se lo denegaron.

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