¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué podemos decir ‘media naranja’ y, si el sujeto es femenino, debo decir ‘medio dormida’ y no ‘*media dormida?
¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué podemos decir ‘media naranja’ y, si el sujeto es femenino, debo decir ‘medio dormida’ y no ‘*media dormida?
El problema se suscita por la coexistencia de palabras homónimas, esto es, de voces que coinciden en la parte material o significante, pero que han tenido un origen diferente y que poseen aplicaciones y categorías gramaticales distintas. Veámoslo en el caso del vocablo ‘medio’.
En primer lugar, encontramos el adjetivo ‘medio’, con femenino ‘media’ y con respectivos plurales ‘medios’ y ‘medias’. Como adjetivo, se antepone a un sustantivo e indicará cada una de las dos partes iguales en que dicho sustantivo queda dividido: “Se tomó medio litro de agua” y “El niño come media manzana”. Otras veces, el adjetivo ‘medio’ y sus variantes pueden señalar una parte o cantidad indeterminada de algo, que se considera grande o importante: “Me caminé media ciudad buscando lo que me encargaste” y “Medio país está en desacuerdo”. También puede señalar que algo está en el centro, entre dos extremos; en este caso, se pospone al sustantivo: “Encontré un punto medio entre las dos posiciones” y “Realicé mis estudios medios en un excelente establecimiento preuniversitario”. Pospuesto también puede indicar que corresponde a los caracteres más generales de un grupo social, de un pueblo o de una época: “La clase media es la que está sufriendo” o “El español medio no acepta esa forma de expresión”.
Con este valor adjetivo, aparecen ‘medio’ y sus variantes en frases hechas, tales como ‘a media luz’ (con iluminación tenue); ‘a media voz’ (volumen de voz bajo); ‘de medio pelo’ (coloquialmente, de baja calidad); ‘media lengua’ (lengua hablada de modo imperfecto); ‘media naranja’ (coloquialmente, complemento perfecto, sobre todo en una pareja); ‘media pensión’ (régimen de alojamiento con una sola comida diaria); ‘medias tintas’ y ‘medios términos’ (falta de decisión, claridad o firmeza).
La confusión del adjetivo, que tiene todas las variantes de género y número, se da con el adverbio ‘medio’ que, como tal, es invariable y no posee ni femenino ni plural; su significado es “no del todo, no enteramente”: “Todo estaba a medio hacer” y “En esa institución, son medio desorganizados para la atención”. También se emplea irónicamente ante ciertos adjetivos de significado peyorativo, con intención enfática: “Esa empleada, medio tonta, no sabe si sonreír o permanecer seria”. El error más frecuente es pensar que el adverbio ‘medio’ debe guardar concordancia con un sujeto femenino o plural; entonces, escuchamos decir, por ejemplo, “*Los pequeños estaban aún medios dormidos” y “*Esa asignatura es media difícil” cuando, respectivamente, lo correcto era “Los pequeños estaban aún medio dormidos” y “Esa asignatura es medio difícil”. Este adverbio ‘medio’, precedido de la preposición ‘a’, forma la locución ‘a medio’, que se antepone a verbos en infinitivo y que sirve para señalar que la acción, estado o proceso no ha llegado a su conclusión: “Se fue y dejó todo a medio hacer” y “Se fueron a vivir allí, con la casa a medio terminar”.
Por fin, nos encontramos con los sustantivos ‘media’ y ‘medio’. El primero, femenino, puede referirse a la prenda de vestir (“las medias blancas del uniforme”), a un lapso de tiempo igual a treinta minutos (“las dos y media”), y a la ‘media aritmética’ (“promedio de una cantidad de números”). En cambio, como sustantivo masculino, toma distintas acepciones: una de ellos es la de “‘conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona”. Así, por ejemplo, “A él no le ayuda el medio del que proviene”. En relación con esta acepción, encontramos que también equivale a “círculo social o entorno laboral en que se desenvuelve una persona”: “Pertenece a un medio intelectual prestigioso”. En otro sentido diferente, son las acepciones “cada una de las dos partes iguales en que se divide algo” y “punto central o parte en que una cosa equidista de sus extremos”: “Quedó detenido en el medio de la ruta a ese poblado”.
También puede significar “manera de hacer o conseguir algo”: “Me advirtió que no he usado el medio más adecuado”. Usado en masculino plural, puede señalar el conjunto de dinero y bienes con que cuenta una persona: “No ha conseguido medios que le permitan vivir mejor”. Son frecuentes expresiones formadas con ‘medio’ como sustantivo: ‘medio/s de comunicación’ (“empresa que publica o transmite contenidos actualizados periódicamente, ya sea por escrito, ya a través de radio, televisión o internet”); ‘medio/s de transporte’ (“vehículos que se usan para trasladar personas o cosas de un lugar a otro”); ‘medio de vida/subsistencia’ (“actividad que realiza una persona para obtener el dinero y los bienes necesarios para vivir”); ‘medio ambiente / medioambiente’ (“conjunto de condiciones y factores biológicos, climáticos y físicos que constituyen el hábitat inmediato de un organismo y que influyen en su desarrollo y comportamiento”).
Aquí conviene, quizás, pensar qué diferencia existe entre afirmar de algo o de alguien que es ‘mediano’ y que es ‘mediocre’; el primer término aparece definido como “de calidad intermedia”, que es moderado, ni muy grande ni muy pequeño; se vincula al sustantivo ‘medianía’, esto es, el término medio entre dos extremos, como entre la opulencia y la pobreza, entre el rigor y la blandura. No hay para estos términos una connotación negativa; en cambio, si usamos el adjetivo ‘mediocre’ y el sustantivo ‘mediocridad’ estaremos hablando de aquello que es “de poco mérito, tirando a malo”.
Muy diferente es el concepto nuestro de ‘mediocridad’ al de la palabra latina ‘mediocritas’, conocida a través de la expresión literaria “aurea mediocritas”.
Precisamente, la traducción de esta expresión es “dorada medianía” y sirve para nombrar el equilibrado punto medio, sin defecto ni exceso, que insta a conformarse con lo que se tiene y a no caer en ambiciones desmedidas.