28 de julio de 2014 - 00:00

El médico que cuenta los muertos palestinos

Ashraf Al Qudra tiene la ingrata misión de relevar el número de víctimas fatales en toda Gaza, para después reportarlo al mundo. Recibe 700 llamados al día y actualiza cifras en Facebook y Twitter.

El doctor Ashraf Al Qudra duerme dos horas por noche en su estrecho despacho del hospital de Shifa en Gaza, donde sumergido entre malas noticias y acosado por los periodistas anuncia al mundo los muertos palestinos al ritmo de los bombardeos israelíes.

Después de tres semanas sumando cadáveres, Qudra llega a una conclusión clara: "No hay ningún lugar donde se pueda estar seguro en Gaza”.

Desde el inicio de la ofensiva israelí el 8 de julio, el médico ha contado más de 1.000 palestinos muertos en la Franja de Gaza.
Este hombre fornido, de 41 años y barba cuidada, trabaja para una entidad gubernamental dirigida por Hamas, si bien no se considera afiliado al movimiento islamista palestino, que controla la Franja de Gaza.

En caso de error, Ashraf Al Qudra rectifica sus cifras, como ocurrió ayer, cuando revisó a la baja el balance, o el viernes, cuando fijó en 15 personas los palestinos muertos en un ataque contra la escuela de la ONU en Beit Hanun pese a haber anunciado previamente el doble.

Sus balances parecen coherentes con los provisionales facilitados regularmente por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

La OCHA confirmó el domingo la muerte de 924 palestinos en Gaza, un 75% civiles y 206 niños, y al menos 5.500 heridos, que no incluyen las “numerosas muertes” en vías de verificación.

Las informaciones facilitadas por Ashraf Al Qudra, al ritmo de la llegada de los cadáveres a las morgues de los siete hospitales gazatíes, pesan mucho en la emoción internacional suscitada por este conflicto.

“Creo profundamente en el carácter humanitario de mi misión”, señala este ex fisioterapeuta convertido en médico. Esta misión consiste en responder a las casi 700 llamadas diarias y a actualizar en Twitter y Facebook el número de “mártires”.

El teléfono suena y Ashraf toma rápidamente notas, mientras la radio desgrana los muertos en una Gaza devastada. El portavoz llama a los desbordados hospitales para seguir el rastro de los heridos transportados en ambulancia. Y no esconde su cólera.

“Veo cuerpos y trozos de cuerpos todo el tiempo. Pero lo que más me afecta, es ver mujeres y niños muertos por los bombardeos”, asegura.

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